NATALIA PESCADOR | NTRZACATECAS.COM
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“El Calita”, indulta y José Mauricio corta dos orejas. 

QUERÉTARO. Este jueves se celebró un importante Festival Taurino en El Salitrillo, donde destacó el buen juego de los ejemplares de Ordaz, que derivó en el indulto de Ernesto Javier “El Calita”, así como las dos orejas de José Mauricio y del novillero sin caballos Andrés García “El Ardillo”.

Además, hubo una oreja para el matador de toros en retiro Óscar San Román; faena de clase de Alfonso Ramírez “El Calesa”, que no coronó con la espada, mientras que Fermín Rivera no tuvo opciones ya que de salida su ejemplar se lastimó siendo apuntillado en el ruedo.

El matador de toros en retiro Óscar San Román fue quien abrió plaza, estando muy solvente, firmando unos muletazos muy largos, con ese aire de clase y sentimiento que siempre le caracterizó; certero con la espada, cortó una oreja.

El segundo espada, Alfonso Ramírez “El Calesa”, cuajó al ejemplar de Ordaz desde el saludo capotero, donde dibujó buenos lances a la verónica, para en la faena dejar series templadas ante otro noble astado de Ordaz, al que desafortunadamente pinchó, perdiendo la posibilidad de un trofeo.

El tercer espada, el matador de toros potosino Fermín Rivera, corrió con mala suerte, ya que a la hora de salida el astado, aparentemente, se fracturó una mano y lo apuntillaron en el ruedo.

El torero capitalino José Mauricio lidió otro ejemplar con clase y nobleza, firmando buenas verónicas acompasadas con el saludo capotero; Mauricio, en un gran gesto de compañerismo, invitó a Rivera a hacer un quite y a torear también con la muleta, estando ambos finos en su quehacer. Mauricio tras estocada certera cortó dos orejas.

“Pariente” ha sido un extraordinario toro que le tocó lidiar a Ernesto Javier “El Calita”, que estuvo cumbre en una faena plagada de temple y calidad, cuajando así una faena rotunda y completa desde que desplegó su capote, para ejecutar verónicas con ritmo y cadencia.

Para “El Calita”, la faena fue un banquete de buenos momentos, ante la franqueza del astado por ambos lados, disfrutando en demasía y transmitiendo sus emociones; el indulto, merecido, fue concedido.

Cerró plaza el novillero sin caballos, Andrés García “El Ardillo,” que se mostró solvente y con claridad de ideas ante el más complicado del festejo, al que mató de gran estocada, cortando dos orejas.


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