NATALIA PESCADOR | NTRZACATECAS.COM
NATALIA PESCADOR | NTRZACATECAS.COM

GUADALAJARA. Después de un año, la fiesta brava regresó con más fuerza que nunca a la capital de Jalisco, siendo el escenario elegido El Cortijo Los Fernández donde este domingo comenzó de gran forma la temporada novilleril, teniendo una respuesta positiva en los tendidos.

En la parte taurina, los cuatro novilleros dejaron detalles muy importantes, siendo el triunfo compartido entre Alejandro Adame y Julián Garibay, quienes cortaron una oreja, mientras que Alberto Ortega, tras su valentía, dio una vuelta al ruedo, y Juan Pedro Llaguno saludó al tercio en su lote.

Cabe destacar al becerrista Jesús Sosa, quien convenció a todos con su firmeza, dando dos vueltas al ruedo tras la negativa del juez de plaza de concederle una oreja. En cuanto al encierro de Xajay, el segundo fue aplaudido en el arrastre.

Denver, de 360 kilos, fue el abre plaza, del hierro de Xajay, para el becerrista Jesús Sosa, quien saludó con larga cambiada de rodillas para después torear por verónicas, en un buen saludo capotero. También gustó con las banderillas.

Brindis al respetable para, estoico, comenzar su labor, bien plantado en la arena y con claridad de ideas, para buscar variedad en el trazo, con detalles llenos de expresión que gustaron al respetable.

Certero con la estocada, y tras una mayoritaria petición, el juez de plaza negó la oreja, por lo que dio dos vueltas al ruedo.

Amoroso, de 480 kilos, fue el segundo del festejo para Juan Pedro Llaguno, quien firmó un torero saludo capotero, al recrearse por verónicas.

El novillero queretano apostó por llegar con fuerza al tendido y buscó el lucimiento en el segundo tercio, que compartió con Alejandro Adame.

Un buen comienzo de faena tuvo Llaguno, quien se dobló con torería para después construir una faena con series acompasadas con el engaño en la diestra.

El de Xajay tuvo poca duración y se quedó corto, yendo la faena a menos, sin restar el voluntario mérito que tuvo Juan Pedro, quien por el izquierdo también lo intentó, pese a lo poco que tuvo el novillo, que se frenaba con peligro. Apostó hasta el final y de uno en uno extrajo los muletazos con poder para acertar de gran estocada y saludar en el tercio.

Alejandro Adame dejó buenas sensaciones con el segundo novillo, que tuvo mayor calidad, y que desde el capote apuntó buenas maneras, permitiéndole lucimiento al jugar los brazos con buenas verónicas, para después poner la emoción con un gran quite por zapopinas.

Alejandro Adame corrió la mano y demostró que es un novillero que busca un lugar privilegiado, y por ello en las primeras series tuvo empaque y torería, al cuajar también buenos naturales, en una faena en la que conectó con el respetable. Estocada efectiva para cortar una oreja. El novillo fue aplaudido en el arrastre.

Por su parte, Alberto Ortega, el tercer espada de este festejo, llegó para demostrar la raza y el pundonor.

Desde el comienzo de su labor, cuando se abrió de capa de rodillas, la afición estuvo entregada con él. Destacó en un quite por chicuelinas y con la muleta el poder y muletazos con calidad, ante un novillo complicado que no regaló nada. Ortega se llevó varias volteretas, pero su ánimo se mantuvo en lo más alto; al final, ajustadas manoletinas y se tiró a matar sin muleta, en un acto de auténtica verdad.

El toro tardó en doblar, pero eso no impidió la mayoritaria petición, que al final de cuentas el juez de plaza no concedió, dando una meritoria vuelta al ruedo.

Julián Garibay, novillero jalisciense, volvió a convencer a la afición de Los Fernández con una actuación en la que no dejó duda de sus buenas maneras, de su toreo de clase y detalles que busca firmar bajo su propio sello.

El trazo largo y la profundidad se impregnaron en la faena de muleta de un Garibay claro de ideas. La rúbrica a su faena llegó con una buena estocada, que le mereció el corte de una oreja.

Sin el ánimo de irse de vacío, Juan Pedro Llaguno apostó y regaló un sobrero, donde la voluntad lo fue todo, ese deseo y ganas de agradar se le vieron desde el saludo capotero, con lances a pies juntos que firmó con una media, para, en su faena de muleta, estar empeñoso y saludar en el tercio.


Los comentarios están cerrados.