AGENCIA REFORMA / NTRZACATECAS.COM
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CIUDAD DE MÉXICO. Con el fallecimiento de Octavio Paz, en 1998, cerró su ciclo Vuelta, revista que abrazó los debates nacionales y culturales de México por más de dos décadas.

Un vacío al que amigos y discípulos del poeta respondieron con la decisión de concebir una nueva publicación que aspirara a ser digna de ese legado, según recuerda Enrique Krauze, su fundador.

«La bautizamos con el nombre de una pequeña fundación que habíamos creado tiempo atrás, y cuyo nombre acuñó, poeta siempre, el propio Paz: Letras Libres».

El primer numero apareció en enero de 1999, y dos años mas tarde, por consejo de Gabriel Zaid, surgió la edición española, misma que ahora celebran dos décadas de existencia.

«No se trataba de una revista subsidiaria de la mexicana (aunque compartiríamos algunos textos). La idea era establecer una publicación con contenidos españoles pero con vocación iberoamericana y universal, que dialogara, por así decirlo, con su homóloga mexicana», apunta Krauze en un texto que evoca el aniversario, titulado Un puente entre España y América.

El primer numero se entregó a la imprenta el 10 de septiembre de 2011.

«Al día siguiente, vi en Nueva York cómo el fuego subió en una fracción de segundo del piso a la cumbre de la segunda Torre Gemela hasta hacerla humo y cenizas», recuerda el historiador.

«La revista nacía en una circunstancia que correspondía dramáticamente con la realidad. En la primera edición española aparecía un ‘Cubo de Rubik’ con la frase ‘Fanatismos de la identidad'».

Desde entonces, ambas revistas, la de México y la de España, han sobrevivido en un mundos distinto al que auguraba el inconsciente optimismo en que terminó el siglo 20, señala Krauze.

Pero, además de los fanatismos de la identidad religiosa, étnica, nacional, social, entre otros, que se insinuarían con mayor irracionalidad en las sociedades abiertas, uno nuevo, multiforme, emergería en el horizonte: el populismo, recuerda el historiador.

«Mutación sagaz y perversa de los totalitarismos fascistas y comunistas, esta nueva forma de dominación reverencia al líder carismático, monopoliza el discurso público, se apodera de la verdad, dicta la historia, demoniza al otro, alienta la polarización, enciende el odio de clases o razas, inventa o fabrica enemigos externos, desprecia a las instituciones, las leyes y las libertades y, en última instancia, usando a la democracia contra sí misma, busca aniquilarla».

A pensar todo ello dedicó Letras Libres varios números tanto en México como en España.

«Y en este tiempo nublado», añade Krauze, «hemos analizado los avatares del pensamiento liberal, los momentos de crisis y expansión de la democracia, el repunte de los movimiento identitarios y el resurgir de los nacionalismos, la gestión del pasado y sus complicaciones, la relación entre literatura y política en el mundo de habla hispana, el movimiento feminista y la voz pública de las mujeres, la transformación de la esfera pública a través de las redes sociales, la polarización y las políticas de odio y la crisis del periodismo».

En las páginas de Letras Libres han desfilado cientos de autores, desde Zaid, Ida Vitale y John H. Elliot hasta Mary Beard y Martin Scorsese, pasando por Gabriela Ybarra, Mariana Enríquez, Elvira Navarro, Manuel Arias Maldonado y Jonás Trueba, y andando, además de los terrenos de la reflexión política, áreas como poesía, el cuento, la historia, la crítica, el humor y la ciencia.

Un debate cultural, iberoamericano, que precisamente ha tendido un puente entre España y América.

Foto Cortesía Reforma


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