Óscar Novella Macías
Óscar Novella Macías

México, sede de la refundación del sueño bolivariano

 

La unidad de nuestros pueblos no es simple

quimera de los hombres sino inexorable decreto

del destino. Unámonos y seremos invencibles

Simón Bolívar

Históricamente, la tradición diplomática mexicana se ha caracterizado por el establecimiento de relaciones de cooperación y solidaridad con gobiernos de muy diversa definición ideológica. Menciono algunos ejemplos de cancilleres por tratarse de algunos de los más sobresalientes a lo largo del S. XX:  Genaro Estrada, Manuel Tello, Jaime Torres Bodet.

La idea de que, «La mejor política exterior es la política interior», significa que el establecimiento de relaciones internacionales saludables, es consecuencia de una conducción política interior eficiente; de tal suerte que la mayoría de los ciudadanos expresen abiertamente encontrarse o no satisfechos con el mandatario en turno, lo cual se traduce en fortaleza moral y confianza política en la opinión pública internacional.

Otro aspecto fundamental que caracteriza a un mandatario, es la capacidad de delegar responsabilidades a las Secretarías o Dependencias del estado, saber identificar perfiles que cuenten con evidente equilibrio entre lealtad al proyecto y competencia para el cargo. Tal es el caso de la gestión en la Secretaría de Relaciones Exteriores del canciller más diligente que ha tenido recientemente México, Marcelo Ebrard.

Para poner en contexto esta afirmación, citaré los siguientes capítulos como evidencias de la histórica conducción en política exterior en el actual sexenio: una de las primeras encomiendas fueron las negociaciones realizadas por el canciller Marcelo Ebrard por conducto de Jesús Seade (actual embajador de México en China) previas a la firma del T-Mec; así como su concreción. La operación que se implementó para salvar la vida del expresidente Evo Morales durante el golpe de estado en Bolivia en 2019. La eficiente y exitosa gestión que llevada a cabo con gobiernos y farmacéuticas de otros países para la adquirir de las vacunas contra el COVID-19, lo que significó ser uno de los primeros países de Latinoamérica en vacunar a adultos mayores y personal médico. Así como el hecho de que México ostente la posición de árbitro en el conflicto político en Venezuela.

Así pues, la suma de estas acciones ha dado lugar a que México haya sido sede y moderador en la cumbre de la CELAC. Huelga señalar que en este encuentro, entre otras debates, se puso de manifiesto la propuesta de la desaparición de la OEA, por su postura pro-intervecionista y proclive a generar tensiones en los conflictos al interior y entre las naciones latinoamericanas. Por este motivo y en palabras de varios de los mandatarios que asistieron, México y el presidente López Obrador han asumido un papel líder del bloque de centro y Sudamérica; no es asunto menor la propuesta del Presidente Andrés Manuel de que las naciones latinas se constituyan en un suerte de Unión Latinoamericana, partiendo del legado histórico, cultural y político que las hermana.

Quedan atrás las páginas oscuras en la historia reciente de la diplomacia mexicana, con ejemplos tan vergonzantes como el “comes y te vas” de Fox, o los desplantes y denuestos que experimentó el ex canciller Videgaray en la gestión de reuniones bilaterales en la Casa Blanca.

Con México como protagonista, cerca se ve el horizonte de la transición hacia una Latinoamérica más fraterna y solidaria, que gire hacia la recuperación de sus recursos naturales que son patrimonio de las naciones, la disminución de los índices de desigualdad y pobreza, la reivindicación de los derechos civiles. En el futuro latinoamericano se avisora la refundación de sueño bolivariano.


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