Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

El Rey tiene al enemigo en casa (12)

 

Había una vez un Rey medio torpe, pero en el fondo (muy en el fondo) sentía que era buena onda. Ésta es una de tantas historias.

TERCER ACTO. El Rey quiere su Villa Navideña.

ESCENA V

-Rey: ¡No, no, no y no! Y háganle como quieran, pero yo no quito mi Villa Navideña por culpa de la prole mugrosa y envidiosa que inventa pandemias y contagios donde no los hay. A ver bola de herejes: ¿el niñito Dios puede tener virus o enfermedades? ¡Pues claro que no! Él es inmune a cualquier enfermedad, pues su reino no es de este mundo.

-Barón de Salas: Pues yo creo lo mismo que usted, milord, pero se ha armado un verdadero relajo entre la prole porque no se explican cómo pone una Villa Navideña en plena alza de contagios en el reino.

-Rey: ¡Pero si no es para ellos, es solo para mí y mis amistades! La prole que se divierta con sus posadas y esas cosas propias de ellos. Y si me empiezan a fregar con que quite mi Villa, entonces voy a enviar una iniciativa de ley para prohibir las posadas entre la prole. ¡Pinche bola de envidiosos!

-Barón de Salas: Ya tengo lista la iniciativa, milord. ¿La mando al parlamento? Mire, a final de cuentas la prole va a seguir fregando con que quite la Villa, y la oposición también. Lo mejor es enviar la iniciativa y que se amuelen.

-Rey: ¿Fuertes castigos?

-Barón de Salas: Cual debe de ser, milord. Multas de cientos de ducados, arresto hasta por quince días a pan y agua y barrido y regado de las calles principales del reino. Una ley progresista, milord.

-Rey: Sí, mándala inmediatamente al parlamento a ver si se despiertan esa bola de holgazanes, que nomás se la pasan cobrando a toda madre. Y dales un bolo para que no digan.

-Barón de Salas: Desde ayer les avisé que se pusieran atentos para recibir una iniciativa de ley progresista para evitar los contagios en el reino, por la falta en el uso de cubre bocas. Ése es el pretexto por supuesto. Y les mandé de su parte un bolo significativo, ya ve que si no reciben algo nomás no se mueven los holgazanes.

-Rey: ¡Ya estoy harto de este reino globero! Todo lo que hago les molesta. La culpa es de la prensa.

-Barón de Salas: No de toda, milord, recuerde que les pagamos a muchos para que hablen maravillas de usted y su cristiano gobierno. Pero sí, hay algunos pelagatos que nomás se la pasan criticando porque no saben de otra. A esos méndigos ni un céntimo de apoyo. ¿Convenio? Menos, por jijos. Sólo hay lana para los zalameros y lambiscones.

-Rey: Ya, ya. Vete en friega al parlamento para que esa ley salga a la brevedad. Me tengo que desquitar. Todo el año estuve ideando como sería mi Villa Navideña. Con carrusel y música de temporada. Incluso contraté a una empresa que iba a echar nieve de la azotea del palacio, para sentir la temporada. Pero no, llega la prole y se enchucha que porque la pandemia está muy fuerte y la gente se va a contagiar. ¿Perdón? ¡No es para ustedes pobres! Ese espacio es solamente para mí, mi familia y algunos cuates. Ustedes tienen, bueno tenían, sus posadas. Pero con la ley que acabo de enviar al parlamento, vamos a evitar que se llenen de bichos, porque esa enfermedad es de pobres.

-Barón de Salas: Ya, milord, serénese, que le puede hacer daño. Deje voy corriendo al parlamento con su encargo y le aviso que pasa.

Sale el Barón de Salas del palacio a atender las indicaciones del monarca. Los Guardias platican entre ellos.

-Guardia 1: Oye Antelmo, ¿van a hacer posada en tu casa como cada año?

-Gurdia 2: No, Cirilo, ahora la vamos a suspender por la pandemia. En la colonia hay varios vecinos con virus de la corona. Ya ves que es un virus que trajo el panzón ahora que andaba de vacaciones en Guayabitos. Dicen que se tragó varias docenas de almejas chocolatas donde venían muchos virus desconocidos. Y uno de esos es el que esparció por todo el reino. ¡Así son estos parásitos, Antelmo!

-Guardia 1: ¡Uyyy qué miedo! Debemos de cuidarnos para que el panzón no se nos acerque y nos vaya a pegar esa cochinada.

-Guardia 2: Por eso nos bañamos con alcohol y usamos el cubrebocas. Cuando pase el panzón por aquí, aguanta la respiración y baja la cabeza. No lo peles para que no se detenga.

-Guardia 1: ¿No deberíamos de pedir nuestras vacaciones? Yo tengo dos años sin salir.

-Guardia 2: Eso quise hacer también, pero casi me corrían por andar exigiendo mis derechos. El panzón empezó a toser como loco y mejor salí corriendo del despacho. ¡En la madre, ahí viene el panzón! No lo peles Cirilo.

-Rey: Buenos días, mis fieles vasallos. Qué ¿no me van a saludar hoy? Miren que si me dejan con la mano extendida los mando al calabozo, méndigos majaderos. ¿No pues? Está bien. Cero aguinaldo por majaderos. Juar, juar, juar. Saldré a toser a la plaza mayor para asustar a toda la prole que anda en la calle. Ahora verán lo que es bueno por no dejarme poner mi Villa Navideña, pinches envidiosos… (Esta historia continuará).


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