STAFF | NTRZACATECAS.COM
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Buenos Aires, Argentina.- Gritaban, saltaban. En esta Argentina donde la camiseta del equipo es tan determinante como el ADN, se mezclaban los colores. Había momentos en los que parecía que participaban de un festejo. No. Estaban de duelo.

Si bien lo que se sabe hasta el momento es que Diego Armando Maradona murió solo en el cuarto de su casa la mañana del miércoles, su último adiós estuvo colmado de gente. Los que salieron a la calle y quienes se quedaron en su casa, porque en el país casi no se habló de otra cosa más que de él.

Desde antier en la noche, cientos de dolientes se convocaron en el Obelisco de Buenos Aires, el ícono donde los hinchas salen a festejar. Lo mismo sucedió en la cancha de Boca Juniors. Lo que querían era estar juntos, amuchados en tiempos de distanciamiento social, porque su ídolo había muerto.

Y para reiterarlo, porque una noticia así no termina de creerse tan fácil, en punto de las 22:00 horas, se realizó un aplauso masivo.

Desde los balcones, terrazas y ventanas los que querían llorar, aplaudían.

El velorio en la Casa Rosada

Como no se encontraron indicios de violencia en el cuerpo de Maradona se dio luz verde para que se organizara un velorio.

La conclusión a la que llegaron los médicos forenses que participaron en la necropsia del astro del futbol fue que Maradona sufrió un infarto mientras dormía. Eso le quitó la vida a la edad de 60 años recién cumplidos.

Desde el Gobierno Nacional informaron que la familia escogió realizar el velatorio en la Casa Rosada, sede del Poder Ejecutivo.

Aunque las puertas se abrieron el jueves a las 6 de la mañana, desde la noche del miércoles ya había personas haciendo fila.

Intentaron aplicar un protocolo de bioseguridad porque, independientemente de todo, el mundo sigue en pandemia. Que los asistentes hicieran una fila fue la estrategia para tratar de mitigar los contagios por la Covid-19.

También se recomendaba el uso de cubrebocas pero en un Buenos Aires en pleno calor primaveral se dificultaba que todos cumplieran con la medida.

La fila alcanzó varios kilómetros y estuvo más o menos ordenada durante varias horas. Al ingresar a la Casa Rosada las personas no podían permanecer mucho tiempo.

Lloraban, se santiguaban, dejaban alguna prenda y salían. El féretro estaba cerrado y cubierto con una bandera Argentina, una camiseta de la Selección y la camiseta de Boca Juniors, el equipo de sus amores.

Como querían enterrar hoy mismo los restos del futbolista, la familia informó que el velorio terminaría a las 16:00 horas.

Ahí se tensó el ambiente. Con toda la gente que había, era obvio que la mayoría se quedaría sin poder despedirse.

Los disturbios

Desde antes de las 14:00 horas, con altavoces, se avisó que quienes no estuvieran formados antes de la intersección de la Avenida de Mayo y 9 de Julio ya no podrían entrar a la Casa Rosada.

Por eso empezaron los empujones y la fila comenzó a perder su forma alargada para transformarse en una masa de gente.

En un intento de contener, un cordón de policías cerró el ingreso de los dolientes por lo que el clima se tensó aún más.

Cientos de manifestantes se replegaron en las vallas por lo que la policía tuvo que usar camiones hidratantes para intentar dispersar a la gente; esto fue pasadas las 14:00 horas.

Como el ambiente de caos iba subiendo, la familia decidió extender el velatorio hasta las 19:00 horas, pero la medida fue insuficiente.

Los que estaban cerca de la Casa Rosada rompieron el vallado y algunos se saltaban la reja.

La gente comenzó a entrar a tropel. Alrededor de las 15:30 la cuenta oficial de YouTube de la Casa Rosada dejó de mostrar las imágenes del velorio.

Después de eso, la cerraron. Aislaron tanto a los familiares que permanecían en el velorio como el féretro con los restos de Diego Armando.

Un ambiente de batalla se instaló afuera. Algunos fanáticos lanzaron piedras y botellas mientras que los uniformados respondieron con balas de goma y gases lacrimógenos.

Hubo heridos y detenidos, pero finalmente los disturbios pudieron controlarse. Con esto se dio por terminado el velorio.

El funeral

Tras los disturbios quedaba la duda de si podrían sacar el cuerpo de Maradona de la Casa Rosada para llevarlo al cementerio donde descansarían sus restos.

De hecho, se hablaba de la posibilidad de sacarlo en helicóptero.

Pero la tensión social no volvió a subir de intensidad y por fin cerca de las 17:45 horas una camioneta negra con vidrios polarizados salió de la Casa Rosada. Diego Armando Maradona sería trasladado a su último hogar.

Algunos, los más tristes tal vez, se largaron a correr detrás del automóvil.

Por calles y avenidas sus hinchas seguían despidiéndolo. Durante el camino al cementerio la camioneta fue acompañada de aplausos, bocinazos y cánticos al estilo «Maradó, Maradó», «Olé, Olé, Olé».

Las gargantas enardecidas eran la única forma de hacerle saber al cielo que aquí estaban tristes.

El periplo no terminó ahí. Durante el trayecto el cortejo se equivocó de salida y para llegar al cementerio tuvieron que hacer un rodeo.

Por fin, en una ceremonia íntima, lo enterraron, prueba irrefutable de que Maradona, al que creían inmortal, realmente había muerto.

Sus dolientes se quedaron en las inmediaciones al cementerio, por las calles, en las casas. Ahora, Argentina deberá aprender a vivir sin su Dios.

Nota: Ulises Gutiérrez
Agencia Reforma


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