Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

Crónicas del espacio (12─2020)

 

Ésta es una de tantas historias, de unos viajeros intergalácticos que, nada más por escapar de las broncas del mundanal mundo, decidieron irse a recorrer el espacio. Pinches gachos.

La nave USS IMSS realiza un viaje de inspección a la base terrícola en la luna Dionisio, del planeta XK98, en la galaxia de ARP 299.

─Comandante Anacleto Rosas: No se les olvide cargar con el equipo sanitizante y el gel mata-bichos. Tenemos que atender a nuestros amigos de esa terrible epidemia que nadie sabe cómo llegó.

─Capitán Herminio Michels: No se preocupe comandante, ya todo está listo. Sólo falta que llegue la tripulación. Ya sabe que antes de partir se acostumbra realizar una fiestecita de despedida. Nadie sabe cómo nos va a ir por allá. La última vez perdimos a diez valientes médicos con esa méndiga garrapata venusina.

─Comandante Anacleto Rosas: Ni me lo recuerde, capitán. Fue terrible ese viaje. La comida que nos mandaron estaba echada a perder y nos dio un chorro marca llorarás. Eso pasa cuando nos recortan los recursos para pagar bonos a la méndiga burocracia. No quiero recordar ese viaje.

─Capitán Herminio Michels: Perdone que lo haya comentado, comandante. En ese viaje perdió a su esposo.

─Comandante Anacleto Rosas: Sí, capitán. Mi querido Kruger quedó en el campo de batalla. Y según sus deseos, reposa en el cementerio de su planeta natal. Pero bueno, la vida sigue y hay que atender a nuestra gente. Cheque por favor que no falte nadie y el que llegue al último deberá limpiar los baños como castigo. Así lo dice el manual.

El comandante Anacleto queda sumido en sus pensamientos, recordando a su compañero Kruger. Mientras tanto el capitán da cuentas de la llegada de la tripulación. La mayoría con una cruda terrible, pero con mucho ánimo para partir hacia su misión.

─Capitán Herminio Michels: Cadete Buenavista, por ser el último en abordar la nave le toca el gran honor de limpiar los baños. Y que queden brillantes.

─Cadete Buenavista: Conforme a lo dispuesto en el manual, ya le pagué al cadete Godínez, quien realizará esa noble labor. Así que a darle, mi “Charifas”.

Mientras el cadete Honorio Esquivel, alias el Charifas, se dispone a lavar los baños, el comandante da las instrucciones finales para partir a su destino. La nave emprende el vuelo y se pierde en los confines del espacio, con destino a la luna Dionisio.

─Comandante Anacleto Rosas: Capitán Luciano, máximo warp.

─Bitácora del comandante: Tras cinco meses de viaje, todo marcha bien en la nave. Nuestros científicos más ilustres siguen analizando el virus que ataca el “uyuyuy” de los terrícolas de la base establecida en aquella lejana luna, de la galaxia ARP 299. La comida que nos proporcionaron en la base, si no es de lo mejor hasta el momento no nos ha dado problemas estomacales graves. Eso sí, los gases que expulsa la tripulación parecen bombas de gas nervioso y el olor está muy cañón. De la tierra, el Consejo Planetario de Salubridad nos ha pedido apresurarnos por la gravedad de la epidemia, pero con los viáticos que nos dieron, antes digan que salimos. ¡Ya les he dicho que hay que echarle gasolina Premium a la nave! Pero no, pura pinche Extra huachicoleada con agua.

─Capitán Herminio Michels: Comandante, le informo que tardaremos un mes más en llegar. El carburador de la nave se ha tapado otra vez por la gasolina chafa que nos dieron. Y el núcleo warp de la nave se ralentizó por los gases de la tripulación. El tarado del cadete Melquiades le abrió a la ventana de su camarote para que saliera el olor y ahora anda viajando por el espacio todo tieso. ¡Tan güey!

─Comandante Anacleto Rosas: Anótelo en la lista de bajas. Y que chequen cuál es el alimento que produce esas ventosidades tóxicas. Lo bueno es que yo traje mi propia comida.

─Capitán Herminio Michels: Yo también, comandante, de tanto viaje no me acostumbro a la comida que nos dan. Así es el trato que la Federación no da a nosotros, médicos sin fronteras y viajeros interestelares.

─Comandante Anacleto Rosas: Sí, pinche trato. Tan sólo en estos últimos cinco años hemos viajado 10 veces a diferentes misiones. Y a la fecha nos siguen tratando igual, como profesionistas de tercera. Permita que la tripulación se tome unos tequilas para ver si así dejan de echar tantos malos olores.

─Capitán Herminio Michels: Uy, comandante, ya se acabaron hasta dos tambos de Extra huachicoleada. Pero siguen echándose unos ventosos terribles. Ya ordené el uso de mascarillas para que no se sigan vomitando en la nave. Si nos tardamos más en llegar, puede ser que hasta nosotros estemos enfermos y sabe qué haremos con la epidemia de la base lunar.

─Comandante Anacleto Rosas: Puras méndigas malas noticias. Ordene que me informen los resultados de los análisis que realizó el Departamento de Infecciones de la nave. Que venga el médico en jefe.

─Capitán Herminio Michels: En el acto, comandante, yo personalmente le traigo al médico Juventino Aispuro. Ojalá que todo vaya bien. (Esta historia continuará).


Los comentarios están cerrados.