Óscar Novella Macías
Óscar Novella Macías

A las puertas de las grandes alamedas

 

 

Tienen la fuerza, podrán avasallarnos,

pero no se detienen los procesos sociales

 ni con el crimen ni con la fuerza.

La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Salvador Allende

 

Para los que no tenemos creencias

 la democracia es nuestra religión.

Paul Auster

 

La semana pasada analizamos la situación boliviana y los ecos de nuestra propia política que en ella resuenan, hoy toca revisar el caso chileno. Para quién no sepa, el pasado 25 de octubre se realizó el plebiscito para convocar un constituyente para cambiar la Constitución Chilena. El pueblo chileno habló en las urnas y la opción Apruebo ganó con un aplastante 78,27% de los votos contra un 21,73% del Rechazo, así fue como el presidente Sebastián Piñera reconoció el triunfo y lo que sucederá los próximos meses. Ahora comienza la siguiente etapa del proceso constituyente, en esta ocasión el órgano elector que se encargará de la redacción de la nueva Constitución será la Convención Constituyente, que logró el 78,9% de las preferencias en este Plebiscito. ¿Por qué es tan importante este plebiscito en la biografía política latinoamericana? La respuesta es simple, la actual Constitución Chilena es legado de la dictadura de tirano Augusto Pinochet, debido a esto, la Carta Magna de las tierras de Neruda tiene un ADN totalitario del cual no se ha podido deshacer en los últimos 30 años. Podemos observar como las leyes chilenas daban prioridad a la protección de la propiedad empresarial; empoderaba al ejército, la policía y los empresarios; pero, sobre todo, tenía una frágil protección de derechos humanos como las pensiones, la salud, la educación e incluso el agua.

La Constitución Pinochetista, al igual que todas las constituciones de las dictaduras de derechas, tiene un evidente corte neoliberal. No podemos olvidar que el golpe de estado contra Allende fue orquestado por los Chicago Boys, los terroristas económicos que Washington usó para iniciar la Operación Condor. Y es justamente ese corte neoliberal lo que hizo estallar las masivas protestas que vivos este año. Ante tal panorama la victoria del Apruebo era prácticamente un hecho. Pero este plebiscito es sólo el comienzo. Como mencionaba al principio, después de la consulta viene todo el proceso para elegir el Constituyente, así como los mecanismos necesarios para la aprobación de las nuevas leyes.

Todo este titánico trabajo será el bautismo de fuego para la nueva visión democrática de Chile. Procesos tan grandes vienen acompañados de retos igual de grandes. Las coyunturas de este tamaño permiten la infiltración de agentes políticos del viejo régimen, así como oportunistas que intentan ocultarse en las justas demandas de un pueblo despertado. La izquierda chilena, así como todos los grupos que se oponen a la herencia de la dictadura deben asumir un estado de alerta, tanto a la hora de construir un nuevo entramado legislativo, como de purgar de sí todos lo abscesos de pinochetismo que aún supuren después del plebiscito.

Y ahora bien, me querido lector, usted se preguntará: Muy interesante lo de Chile, pero ¿qué tiene que ver con México? Pues muy simple mi estimado lector, nosotros también atravesamos un proceso democrático hace poco que definirá nuestra historia política en los próximos años: La Elección del Dirigente Nacional de Morena.

Después de un proceso complicado, al cual se le suman las agravantes del Covid-19, se elegio a Mario Delgado como nuevo dirigente nacional.  Esto implica la definición del partido en un proyecto político más sólido: No sólo se busca respaldar al presidente y a la 4T, sino también asumir el carácter político para formar y proponer candidatos a representantes populares con el sentido ético, cautela y habilidad de ostentar los poderes legislativo y ejecutivo en los niveles municipal, estatal y federal. Todo esto desde una corriente moderna, democrática y progresista.

El reto para Morena será que ni grupos sectarios, ni recalcitrantes puristas, ni frentes con antecedentes de prácticas corruptas, se asuman como los dueños de un bien que es patrimonio del pueblo organizado. Para lograr esta defensa confió plenamente en Mario Delgado, quién por medio de la interlocución y respeto entre los actores, poniendo por delante el bienestar permanente del partido y su declaración de principios, preservará la unidad y potencia de Morena.

Con una oposición prácticamente desarticulada, ha sido fundamental que los militantes de Regeneración Nacional tengamos un ojo autocrítico, y que podamos mirar hacia el interior, sólo así pudimos evitar que aquellos que se quieran disfrazar de demócratas consigan algún tipo de poder. Es de suma importancia que se cuestionen los discursos aparentemente dominantes, para poder establecer un ecosistema que permita la representación y participación de los militantes.  Los cacicazgos y las imposiciones se convirtieron en plaga que asoló a las agrupaciones políticas mexicanas durante décadas, precisamente por ello, por la necesidad de cambio, en Morena la democracia ha de prevalecer. Creo plenamente que Morena, al igual que el pueblo chileno, estará a la altura de los retos democráticos que le exige este momento histórico, porque sólo así se abrirán las grandes alamedas.


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