Luis Ernesto Olvera Rosas
Luis Ernesto Olvera Rosas

La Serie Ambiental. Lo natural es que no las protegían

 

Una reunión que tenía mucha incertidumbre se dio sorprendentemente en un marco de cordialidad y colaboración, nos referimos a la de Donald Trump y López Obrador. El presidente de Estados Unidos ha aprendido que la diplomacia es mejor a la actitud camorrista. López Obrador demostró que en realidad es un estadista, la lección de diplomacia subrayando los males que aquejan y han aquejado a los países, con dignidad, utilizando la historia para ello los momentos que más nos acercan de entendimiento y apoyo entre las naciones. Al contrario de lo que muchos piensan en la oposición, quien salga presidente de los Estados Unidos, podrá valorar a México y a su gobierno.

El debate tan difícil que se dio hace unos días por la estrategia de disminuir recurso para el sector ambiental, que impactaba a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), principalmente nos sorprendió que una de  las corrientes ambientales  que integraron a las políticas gubernamentales que se aplicaron correctamente durante un corto tiempo, cuando se formó la Secretaría del Medio Ambiente, Recurso Naturales y Pesca (SEMARNAP), se enfrentaron en debate en los medios de comunicación con uno de los que  participaron en su creación, el Dr. Víctor Toledo.

La maestra Julia Carabias, con tino, presentó el problema de reducir recursos a programas en Áreas Naturales Protegidas (ANP), lo insólito es que al convocar a firmar un desplegado a favor de evitar la disminución de recursos a las ANP, integró a secretarios que han desmantelado a la dependencia, como Alberto Cárdenas, José Luis Luege Tamargo y Juan Elvira Quesada, junto con el discriminador Gabriel Quadri, todos ellos nada hicieron por el medio ambiente y menos por las ANP.

La creación de ANP debe obedecer a lo señalado en la  Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, al considerarse de utilidad pública el establecimiento, protección y preservación de las áreas naturales protegidas y de las zonas de restauración ecológica, tiene que ceñirse a lo que indica el Artículo 3º  en el Título II: las ANP son las zonas del territorio nacional y aquellas sobre las que la nación ejerce su soberanía y jurisdicción, en donde los ambientes originales no han sido significativamente alterados por la actividad del ser humano.

Durante la administración de Julia Carabias, había un cuidado muy preciso para la declaratoria de ANP, poco a poco fueron creciendo, algunas con aberraciones técnicas que no corresponden al respecto a lo señalado en lo mencionado en el Artículo 3º  y otras en muy suspicaces decretos en el sexenio de Peña Nieto.

El trabajo técnico para elaborar los planes de manejo es muy riguroso, no un listado sin conexión del ecosistema que se trate. Pongamos el caso de la Reserva de la Biósfera Zona Marina del Pacífico Profundo, que en forma inconexa se extiende desde el extremo más meridional de Baja California Sur hasta el suroeste de México, frente a las costas de los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, con 43,614,688 hectáreas (has), que al incluir las Islas Revillagigedo son 57,786,214 has. Al leer el contenido, habla de una zonificación  como ecosistemas de distribución restringida, como ventilas hidrotermales, fondos hadales, dorsales oceánicas, entre otros, que presentan características únicas de hábitat de especies de fauna. Lo que no me imagino es su vigilancia a más de 5000 m de profundidad, y la cartografía de la zona, que, la presentada es muy, muy general. Observamos la supuesta defensa de los recursos naturales para blindarlos de la exploración y extracción de hidrocarburos en una zona aeróbica, donde es casi imposible su formación, estos requieren áreas anóxicas – sin cantidades considerables de oxígeno – situación que no se presenta en tan vasta región. Como el expresidente se quería lucir, prometió a las Naciones Unidas 910 000 km2 de ANP.

Otra suspicacia de algunas ANP se presenta en el Bosque de la Primavera en Jalisco, cercano a la ciudad de Guadalajara, quienes lo hemos visitado, primero, sus funcionarios no contestan la comunicación para visitas, en mi caso era académica y consta de las dos veces que la visité. Gracias al personal de la entrada, a regañadientes nos permitió el acceso. Lo extraño es que en cada temporada de incendios se quema gran cantidad de hectáreas, aún con la vigilancia y la cercanía con Guadalajara.

En Zacatecas, existió la intención de decretar 2 millones de hectáreas en el semi desierto norte, todo con el interés de agradar al presidente en turno, gracias a profesionales de Ciencias de la Tierra, comunidades y a uno de los aciertos del actual gobierno estatal, se impidió el decreto. El plan de manejo era más un listado de especies, cuando hay más de 1 millón de hectáreas dedicadas a la actividad agropecuaria, no cumplía el Artículo 3º en el Título II.

Al contrario, cuando las comunidades se apropian, hacen uso racional del ANP, como sucede en Baja California Sur, en Cabo Pulmo, vinculada con organizaciones no gubernamentales como RED de Turismo Sustentable y Desarrollo Social A. C.

La reestructuración o reingeniería del proyecto de ANP es necesaria, porque lo natural es que no las protegían correctamente, de ahí, el disgusto del estricto Secretario del Medio Ambiente.


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