Alejandra Acuña
Alejandra Acuña

Nuevos retos y oportunidades (Parte II)

 

El caos no es tan malo como lo pintan, uno de los patrones fundamentales de comportamiento que encontramos en el mundo es la tendencia de las cosas a desgastarse, agotarse, caducarse, volverse obsoletas. La gente envejece, las montañas y las costas se erosionan, los recursos naturales se agotan, los edificios se caen, y así se van cumpliendo ciclos, por lo que las catástrofes no tienen que ser necesariamente negativas. Según la teoría de las catástrofes, por ejemplo en una guerra, que es un caso particular y enorme de crisis, representa un proceso de reajuste para un sistema que ha salido del equilibrio o que tiene necesidad de crecer; es decir, el caos genera orden, y el orden provoca caos, por lo que las consecuencias de todo lo que estamos viviendo llegará el momento en el que sean positivas, mientras tanto, debemos estar lo mejor prepaparados para poder salir adelante lo más rápido posible.

La semana pasada hablamos sobre algunas áreas de oportunidad para la reactivación económica, a groso modo hablamos sobre el sector de la comida y el amplio abanico que se extiende; el comercio en línea y todo lo que implica para que suceda, y finalmente estuvimos hablando sobre las tecnologías de soporte, que abre otros esquemas de oportunidad para incidir en nuevas economías, por lo que me gustaría seguir reflexionando sobre más áreas de oportunidad y sectores en los que resulta viable invertir.

La robótica y la automatización, de los grandes hallazgos que han detonado esta pandemia, se encuentra la fuerte necesidad de resolver la mayor cantidad de problemas con el menor número de empleados posibles en planta, por lo que las grandes empresas han tenido que incrementar su inversión en inteligencia artificial y otras tantas en robótica. Otra de las grandes áreas de oportunidad que ha detonado la pandemia son las plataformas Fintech, siendo una industria naciente, en la que las empresas usan la tecnología para brindar servicios financieros de manera eficiente, ágil, cómoda y confiable. Haciendo alusión nuevamente a que 4 de cada 10 personas en México nos encontramos en resguardo, se origina una fuente importante de oportunidades para disparar el uso de plataformas para comercio electrónico, pago de servicios, transacciones, etcétera, por lo que deriva diversas oportunidades para dar cursos, talleres o asesorías para el uso de las mismas, pues ligado a las otras áreas de oportunidad, la necesidad de vender a través del e-commerce productos o servicios es amplia.

Si bien el caos crea realidades alternas creativas para las cosas positivas, también para las negativas, pues de los grandes detonantes de la pandemia generados han sido el uso de plataformas para transmitir conciertos, conferencias, clases, cursos, home office, etc., mismos que en ocasiones se han visto vulnerados por los hackers para robo de información y ciberataques, que en algunos casos han llegado al colapso operativo, por lo que dicha situación ha puesto en tendencia la inversión en plataformas de seguridad, siendo esta otra de las grandes áreas de oportunidad para la reactivación económica.

De los grandes aprendizajes que podemos conservar de esta pandemia es entender que los países y empresas que logren adaptarse y anticiparse más rápido a las vicisitudes, serán los primeros en salir adelante, es decir, tendrán ciertas ventajas sobre el resto, pues aquellos que no logren encontrar su área de oportunidad, podrán perder competitividad. Hemos aprendido también que sí es posible trabajar vía remota, pues aunque no todos los trabajos lo permiten, una cantidad importante sí lo hace, y además funciona muy bien; estamos viendo que ninguna empresa, negocio o incluso institución puede posponer su transformación hacia el uso de tecnologías, por lo que es el segmento clave para la era post – pandemia en el mundo.


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