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MADRID. Estados Unidos ha llevado a cabo este martes su primera ejecución federal en 17 años, la de Daniel Lewis Lee, condenado por matar a una familia de Arkansas como parte de una conspiración supremacista.

En 1996, Lee y otros cuatro miembros de una organización supremacista mataron al traficante de armas William Mueller, su mujer y la hija de ambos, de tan solo 8 años. De acuerdo con la Fiscalía, robaron armas y 50.000 dólares en efectivo para coadyuvar a sus planes de establecer una nación blanca.

Lee, que fue condenado a pena de muerte en 1999, finalmente ha sido ejecutado a las 8.07 (hora local) de este martes con una inyección letal en la prisión federal de Terre Haute, en Indiana.

«Yo no lo hice», ha dicho antes de recibir el pinchazo. «He cometido muchos errores en mi vida, pero no soy un asesino. Estáis matando a un hombre inocente», ha sostenido, según informa la cadena estadounidense NBC.

Debía haber sido ejecutado el lunes pero la jueza federal Tanya S. Chutkan, del Distrito de Columbia, la suspendió al acoger una demanda de cuatro condenados a muerte contra los nuevos protocolos de ejecución de la Administración de Donald Trump.

Chutkan coincidió con los demandantes en que los nuevos protocolos podrían suponer una violación de la Octava Enmienda de la Constitución, que prohíbe expresamente las «penas crueles», debido a que la droga utilizada ahora para las ejecuciones de presos «produce sensación de ahogamiento y asfixia» provocando «dolor excesivo, terror y pánico».

La jueza ya falló en el mismo sentido el pasado mes de noviembre. Entonces, su decisión fue revertida en apelación y el Tribunal Supremo se negó a conocer el caso, pero Chutkan confió en que esta segunda resolución prosperara porque, en su opinión, hay cuestiones legales que los tribunales superiores no tuvieron en cuenta con el veredicto anterior.

El Departamento de Justicia recurrió y este martes el Supremo ha decidido, por cinco votos a favor y cuatro en contra, que debía procederse a la ejecución de Lee porque «los demandantes no han establecido que puedan tener éxito en sus demandas sobre la Octava Enmienda».

Lee ha sido ejecutado «apenas 31 minutos después, a pesar de que aún «hay múltiples demandas pendientes» sobre la misma cuestión, ha lamentado la abogada del preso, Ruth Friedman.

«Es vergonzoso que el Gobierno haya llevado a cabo la ejecución durante la pandemia, es vergonzoso que el Gobierno haya llevado a cabo al ejecución cuando (…) los jueces de su caso y hasta la familia de las víctimas estaban en contra, y es aún más vergonzoso que lo haya hecho en medio de la noche, cuando el país dormía. Espero que cuando despierte esté tan indignado como nosotros», ha dicho en un comunicado.

Cortesía Europa Press


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