Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

Pandemia y Universidad

 

Pues la pandemia que sufre el mundo, el país y nuestra aldea, dista mucho de terminar o, medianamente, bajar de ritmo. Por el contrario, según los modelos matemáticos elaborados por nuestros compañeros universitarios, el pinche virus estará fregando durante julio, agosto, septiembre más lo que se acumule. Así que, en el mejor de los casos, a planear nuestras actividades mientras las cosas se tornen menos difíciles y complicadas.  Ello para evitar el contagiadero y la necesidad de chupar faros.

Por esta simple (pero muy cabrona) razón es que en nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), no se ha podido llevar a cabo el proceso electoral para designar a las nuevas autoridades señaladas en nuestra Ley Orgánica y demás disposiciones que rigen la vida universitaria. Ni modo, mis cuates, pero las elecciones para Rector, Consejeros Universitarios, Directores de Unidad, Consejeros de Unidad y demás cargos, deberán esperar para mejores tiempos. Y de verdad, no podemos poner en riesgo a la población, tenemos que aguantar y esperar.

Sin embargo, es necesario señalar que, independientemente de que las elecciones no se lleven a cabo (suponiendo) en el presente año, quienes hoy ostentan los cargos antes señalados deberán, forzosamente, separarse de sus cargos, para no contravenir disposiciones jurídicas de observancia obligatoria. Los Directores de Unidad y Consejeros de Unidad deberán de dejar el cargo en el mes de agosto y el Rector en septiembre. Lo anterior porque ninguna norma establece la continuidad en el cargo de los funcionarios por causas de pandemias, desastres naturales o invasión alienígena.

La normatividad electoral universitaria ya está rebasada en exceso. El artículo 6 del Reglamento General de Elecciones de la UAZ establece que el proceso electoral se iniciará con la publicación de la convocatoria respectiva, durante la primera quincena del mes de abril del año que corresponda a las elecciones ordinarias, y concluirá, a más tardar el último día del mes de mayo del mismo año. O sea, ya nos pasamos por mucho. Luego, el artículo 18 de la Ley Orgánica de la institución señala que quien funja como Rector será la máxima autoridad ejecutiva e integrante de la presidencia colegiada del Consejo Universitario y durará CUATRO AÑOS EN SU CARGO Y NO PODRÁ SER REELECTO PARA EL PERIODO INMEDIATO.

La misma legislación establece las diversas hipótesis en el caso de que el Rector se ausentara o renunciara, pero no dice que en caso de epidemia, catástrofe natural o conquista del planeta, seguirá en el puesto. Sorry, pero el actual rector está obligado jurídicamente a dejar el puesto. Ni aun y cuando el Consejo Universitario, máxima autoridad universitaria, declarara que siga en el cargo, tiene ninguna base ni sustento legal, se estaría cometiendo un fraude a le ley que no se debe de permitir. La misma fórmula aplica a todos y cada uno de los Directores de las Unidades Académicas, quienes de ninguna manera deberán continuar en el cargo más allá de la fecha señalada en la normativa universitaria. O sea. En agosto gudbai compañeros.

La gran pregunta es ¿qué hacer antes esta anormal situación? Me atrevo a proponer una solución, a reserva de que algunos compañeros pudieran enriquecerla, en beneficio de nuestra institución: En el mes de agosto, antes de terminar su mandato, los Directores de las Unidades Académicas electos para cuatro años, deberán hacer entrega de las instituciones al Consejo Universitario o una Comisión que sea nombrada ex profeso, con la presencia de la Contraloría. Dicha Comisión recibirá de los Consejos de Unidad la propuesta de quien se hará cargo del Despacho de lo Urgente en cada unidad hasta en tanto se celebren las elecciones. Recuerden que quien sea encargado del despacho no podrá contender como candidato, para preservar el principio de imparcialidad del proceso.

De igual manera, se procedería en el caso del Rector, el Consejo Universitario deberá de nombrar a un Encargado del Despacho de lo Urgente en el entendido de que quien cubra este espacio durante el tiempo en que se celebren elecciones, no podrá ser candidato. Creo que ningún Director deberá de continuar más allá del tiempo en que fue electo al igual que el Rector. La intención es que los universitarios construyamos escenarios para evitar conflictos y que la sociedad y los gobiernos, federal y estatal, entiendan que sabemos gobernarnos con orden y respeto a la normatividad. Los universitarios somos muy chingones y vamos a demostrarlo.

¡POR SIEMPRE UNIVERSITARIO, ORGULLOSAMENTE UAZ!


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