Alberto Chiu
Alberto Chiu

No estamos preparados…

 

En esta semana que recién concluyó, nos tocó ahora ver cómo miles de internautas molieron, a base de tuitazos y feisbucazos, tanto al presidente López Obrador como a su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, autodenominada como “la NO primera dama” de nuestro país. La razón, en esta ocasión, curiosamente no fue el presidente, sino ella, quien en una publicación de la red social Twitter le contestó a una persona que le increpaba para atender a los papás de niños con cáncer… pero la respuesta fue un monumental resbalón con su respectiva caída.

Palabras más, palabras menos, se entiende que le pedían a Gutiérrez Müller su atención para recibir a papás de niños con cáncer que están sufriendo desabasto de medicinas y otras complicaciones; quizás una reunión, o dialogar con una comisión de papás… qué sé yo. Su respuesta fue, literalmente: “Yo no soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, atiéndalos”. Y el mundo se le vino encima.

Está de más reciclar los cientos o miles de comentarios que le hicieron respecto a su poca sensibilidad para con esos -de por sí- sufrientes padres de familia; o su falta de empatía para cualquiera en necesidad; o hasta su descuido por no haber sabido leer el mensaje que le mandaron… pero sobre todo, luego fue reprendida públicamente porque aunque medio mundo le explicó el mensaje, no se disculpó. O se disculpó sin disculparse. Y de todos modos, persistió (y persiste) en su postura de no atender a los padres de familia.

Quizás sean estilos de “gobernar”; quizás no sea su estilo el parecerse, ni tantito, a las ex primeras damas del país, que aunque fuera en plan de “ornato” -como muchos decían-, por lo menos mostraban una cara empática y comprensiva para con los necesitados de atención; quizás quiera proponer un nuevo modelo de “cónyuge del poder”, independiente y autónoma, profesional, empoderada y vaya usted a saber cuántas más cualidades… pero eso a mucha gente no le importa, sino el mensaje que dio con su tuit, un mensaje de lejanía y soberbia inconmensurables.

Pero hombre, aquí mismo lo hemos visto, también en Zacatecas, con publicaciones -curiosamente- de la propia esposa del gobernador Alejandro Tello, la doctora Cristina Rodríguez, ya fuera diciendo que unos chavales preparatorianos tenían pinta de “sicarios”, o con otras publicaciones abiertamente religiosas desde un cargo público como titular del DIF Estatal. ¿Qué nos extraña..?

En cualquiera de ambos casos, lo que me parece más interesante aquí es la enorme falta de preparación que tienen, por ejemplo, los equipos de comunicación de estos servidores públicos de primer nivel; pareciera que están totalmente fuera de la jugada, ignorando lo que hacen o pretenden hacer sus jefes con sus líneas discursivas, y aguantando apenas las ocurrencias de ellos mismos, elaborando -al vapor- estrategias de contención de daños… que tristemente no logran contener lo incontenible: el enojo, la decepción, el repudio de quienes los leyeron o vieron.

Y también me llama la atención la monumental falta de preparación de esos mismos funcionarios y servidores públicos, para hacer frente a la crítica; no de manera visceral, sino inteligente; no de manera violenta, sino con mesura y hasta generosidad, como corresponde a sus investiduras; no con burlas como respuesta, sino con seriedad y altura de miras. Yo sé que para político no se estudia… pero hombre, para ser humildes, colaboradores, serviciales, prudentes, diligentes, moderados o discretos desde su alta responsabilidad, no es un asunto de escuela, sino de formación personal. Pero bueno, tal parece que es verdad aquello de que el poder corrompe…

Finalmente, me parece que nosotros, como ciudadanos de a pie, tampoco estamos suficientemente preparados para ejercer una mejor crítica a los gobiernos que tenemos, pues en esos mismos miles de publicaciones que le mencionaba al principio, hay evidencias de que nos gana también la víscera, y en vez de criticar ofendemos, tergiversamos, nos burlamos, hacemos escarnio innecesario… y hay que ser más inteligentes.

Así que ahora le invito a que nos preparemos mejor, a que construyamos ciudadanía siendo mejores ciudadanos, leyendo y estudiando, participando en las decisiones que nos atañen, aprendiendo a escuchar y a debatir, con tolerancia y respeto siempre. ¿Será esto tan difícil de lograr? Vamos empezando…


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