SAÚL ORTEGA/NTRZACATECAS.COM
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Zacatecas pasó del naranja al rojo en el semáforo nacional de alertas por COVID-19; es decir, el riesgo epidemiológico es máximo en el estado y deberá implementar mayores precauciones la próxima semana.

Según el informe federal de este viernes, el número de pacientes hospitalizados va en aumento, por lo que la entidad avanzó a la misma categoría que el resto del país, luego de que la semana pasada fuera la única que se colocó un nivel atrás.

Autoridades de la Secretaría de Salud (Ssa) expusieron que, de los cuatro indicadores evaluados, Zacatecas está en rojo en tendencia de casos hospitalizados y naranja en la de síndrome COVID-19; obtuvo amarillo en positividad al coronavirus, con 26 por ciento, y verde, con 9 por ciento, en ocupación hospitalaria.

Ricardo Cortés Alcalá, director general de Promoción de la Salud, destacó al estado como el caso “más particular en el país”, con distintas clasificaciones en cada indicador y, aunque sólo uno está en la de mayor riesgo, “bajo el principio de máxima precaución se mantiene el semáforo general en rojo”.

“La tendencia de casos hospitalizados está creciendo, por eso está en rojo, y la tendencia de síndrome COVID también está creciendo, pero menos pronunciada y por eso está en naranja”, precisó.

Actualmente, Zacatecas tiene 92 por ciento de disponibilidad de camas de hospitalización general; sin embargo, en el caso de las que cuentan con ventilador, para asistencia de respiración, la capacidad ha ido disminuyendo y es de 81 por ciento.

Cortés Alcalá insistió en que, aun cuando la entidad cuenta con suficiencia para atender pacientes de la enfermedad y aun casos graves, “su tendencia es al alza”.

Más limitados

Al cambiar de categoría y colocarse en el semáforo rojo para la semana del 8 al 14 de junio, Zacatecas deberá adoptar mayores restricciones, pese a que esta semana comenzó la apertura gradual. Las autoridades federales ejemplificaron que los hoteles podrán operar a 25 por ciento, sin áreas comunes.

Restaurantes y cafeterías nuevamente deberán acotarse a ofrecer comida únicamente para llevar o a domicilio; peluquerías, estéticas y barberías podrán ofrecer sus servicios acudiendo a las casas de sus clientes, siempre y cuando cumplan con el protocolo sanitario.

Parques, plazas y espacios públicos en general funcionarán a 25 por ciento de su aforo; mercados y supermercados deberán regresar a sólo permitir el ingreso de una persona y trabajar a 50 por ciento de su capacidad.

Gimnasios, albercas, centros deportivos y de masajes, cines, teatros, museos, eventos culturales, templos y otros sitios religiosos, eventos masivos y lugares recreativos, conciertos, parques de diversiones, balnearios y ferias deberán ser suspendidos.

Pese a que esta semana se anunció la reapertura de una parte de las plazas comerciales, centros nocturnos y bares, éstos tendrán que mantenerse cerrados, acorde con los lineamientos federales.

 

Atenderse rápido

Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Salud federal, recordó que “es facultad de cada entidad federativa identificar sus realidades sociales y económicas”, por lo que las autoridades estatales podrían matizar las indicaciones sobre qué actividades deberán suspenderse.

Al calificar de preocupante que los pacientes lleguen tarde a los hospitales, lo que complica salvarles la vida, advirtió a quienes tengan comorbilidades, como diabetes, hipertensión, tabaquismo, entre otras, que “no se esperen y, si les da fiebre, tos, dolor de garganta, vayan a evaluación médica”.

“Esta es una enfermedad que al inicio parece menor, se parecen los síntomas a un catarro común, pero en personas que están en alto riesgo de complicaciones puede tomarles por sorpresa. No teman con esta idea de que conozcan a alguien que llegó al hospital con síntomas y murió. Es muy probable que esa situación tenga que ver con que llegó demasiado tarde”.

También recomendó a los gobiernos estatales no usar pruebas rápidas de COVID-19, pues “tienen un desempeño muy malo. La posibilidad de ser positivas cuando una persona tiene verdaderamente la enfermedad es muy baja, de 30, 50, a veces 60 por ciento”.

Agregó que aplicar esta prueba es como “echar un volado”; generalmente, reiteró, los resultados pueden ser falsos negativos, o positivos, y esto arriesgaría la salud de quien se la haya practicado y de otras personas.

López-Gatell subrayó que, aun cuando la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris) avaló el uso de siete pruebas rápidas, “de ninguna manera esto quiere decir que deben usarse y las autoridades sanitarias del país no lo han recomendado”.


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