David H. López
David H. López

Hace unas semanas enumeramos unas reflexiones para que nuestros amigos empresarios hicieran una lectura productiva de estos tiempos difíciles. https://bit.ly/39yMI5r

A raíz de ese artículo más de un lector me señaló que el artículo estaba estructurado para los tomadores de decisiones, dueños de las empresas, pero faltaba una perspectiva para los empleados, sean estos profesionistas, titulados, ejecutivos, en niveles altos, medios o bajos…

El asalariado debe comprender, si es que la realidad no nos ha dado el campanazo, que la vida laboral ya no existirá como la conocimos y lo invitamos a meditar en torno a las siguientes ideas:

  1. Estás en una relación de codependencia y el patrón te necesita a ti pero tu necesitas la plaza de trabajo que el ofrece. Más allá de darle ocho horas bien trabajadas, piensa en agregar valor. De acuerdo: si eres bueno no te faltará trabajo, pero no mandes llamar al cese de tan lejos. Hoy más que nunca debes pensar en solucionar problemas.
  2. La buena actitud no sólo te alejará del peligro de ser recortado cuando se llegue a eso, sino te acercará a oportunidades, pero hay que aparejarle algo más: la aptitud.
  3. ¿Qué hay de esta última? ¿Cómo la cultivas? Comienza por rodearte de personas que compartan tus sueños y el propósito estratégico de tu lugar de trabajo. Es importante sopesar objetivamente el valor que da o quita juntarte con personas que suelen ser interesantes pero también grillas.
  4. Si eres colaborador combativo, férreo para defender tu punto de vista y cuestionas con argumentos sólidos a tu entorno para mejorarlo, puedes llegar a ser la diferencia. No cambies pero adáptate; eres el alma rebelde necesaria en toda organización para mejorar pero en una crisis pandémica debes adaptarte para ser útil.
  5. Sobre lo anterior, el otro extremo implica riesgos; ser un empleado moldeable te ayudará a navegar con tranquilidad cuando las aguas estén en paz, pero ante un recorte, si eres de los que no contravienen ni cuestionan el entorno para mejorarlo, entonces serás fácilmente desechable.
  6. Y, ¿qué hay de la aptitud? En algunos lugares del mundo ya llegó la revolución cibernética. Es esa tendencia de sustituir a diez empleados con un robot. La aptitud a cultivar está relacionada con volverse irremplazable por una máquina.
  7. Lo anterior podríamos resolverlo de manera simplista diciendo, “los robots no aman lo que hacen, entonces limítate a hacerlo para que te vuelvas insustituible”. Suena bonito pero no dice nada. La inteligencia artificial puede educarse hasta llegar de tal modo a sustituir a la mente humana mediante algoritmos que sustituyan con criterios preestablecidos, palabras clave, enunciados condicionales y otros criterios para que esa máquina sustituya a la persona. Adelántate.
  8. ¿Cómo te ha ido con el “home office”? https://bit.ly/2LNx10w La honestidad de tu respuesta es determinante para saber si debes establecer algún límite saludable y reglas personales claras que te procuren un balance.
  9. Sobre lo anterior, probablemente la empresa te puso reglas para interactuar a distancia; de entrada el trabajo es escaso para que no las cumplas, pero no hay trabajo que valga un infarto o una desintegración familiar. Establece tus límites, negocialos con tu jefe. Si sus términos no son compatibles con los tuyos, enfílate a la puerta; es decir, no renuncies sin trabajo pero piensa en buscar otro.
  10. Anticípate a los cambios. Sin duda, la pandemia está transformando la mayoría de las profesiones e incluso los roles. Si –por ejemplo– la paternidad y maternidad se modificaron en el encierro para cumplir su propósito dentro del núcleo familiar, también lo hará tu oficio. ¿Qué has sabido de eso?

El cambio no esperará y deberemos estar preparados.

 


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