Pedro de León Mojarro
Pedro de León Mojarro

Ante el apremio económico que se avecina, además de la salud, lo que importa es un programa concertado entre gobierno y empresarios, primero para salvar el empleo y segundo para salvar las empresas

Según afirma el subsecretario Hugo López-Gatell, del cien por ciento de los infectados por el coronavirus, el 80% podrán librar la infección en su casa, el 15% requeriría de atención hospitalaria y sólo el 5% estaría en estado crítico y requerirían respiración artificial, que así sea.

Los Respiradores Artificiales (RA), según lo hemos visto en los países con mayor avance de la pandemia, son la última esperanza para los pacientes con afección pulmonar critica. El caso patético de Italia en donde por falta de respiradores se priorizó, como sucede en la guerra, a pacientes jóvenes, abandonando a su suerte a los adultos mayores, hecho que no debemos perder de vista en nuestro país, porque vale lo mismo la vida de un adulto mayor que la de un joven de 40 años.

Se vuelve URGENTE entonces, contar con los RAs para hacerle frente a los 5,000 pacientes que requerirán el equipo artificial de respiración. Esto en caso de que el número de contagiados de Covid-19 sea menor de 100 mil.

Los datos, no confirmados, nos dicen que en México hay cinco mil RA, insuficientes ante las predicciones expuestas por la Secretaría de Salud, y más aún ante la real amenaza invisible del Virus. Conocemos una declaración del presidente, de haber negociado la compra de 5,000 RA con el gobierno de China.

No sabemos si los gobiernos estatales por su cuenta o alguna otra institución están enfocados en esta URGENTE necesidad.

Evidentemente a los que le damos seguimiento a la pandemia nos gustaría que el presidente hubiera anunciado la compra de 30 mil RA mínimamente, para estar preparados ante un factible contagio de 600 mil mexicanos, que es el escenario más pesimista, en el que tratándose de la vida de un ser humano no hay esfuerzo de más.

Sin esa capacidad de respuesta para los pacientes en estado crítico, lo único que les quedará es encomendarse a Dios y esperar un milagro. Ojalá que el Sector Salud tenga esa variable crítica bajo control y que en un tiempo perentorio nos pudiese informar que los pacientes graves, sean de cuarenta, cincuenta, sesenta años o más, puedan tener en igualdad de circunstancias y condiciones la posibilidad de ser atendidos y eventualmente curados. La vida es primero.

El doctor Gustavo Zabert, presidente de la asociación latinoamericana del tórax expresa que “estamos en un problema serio, nunca antes visto, nunca pensado excepto en películas de catástrofe, y la verdad es que lo estamos viendo con preocupación”.

El doctor Zabert es consciente de que va a ser muy difícil contar con el número de respiradores artificiales que la pandemia va a exigir, de ahí la importancia de bajar el pico de la epidemia, esto es, que el número de infectados sea lo más bajo posible, porque que en la misma proporción se requiera el menor número de RAs.

En México, a diferencia de Europa, tenemos una población mayoritariamente joven y por tanto, menos proclive al contagio.

P.D. Ante el apremio económico que se avecina, además de la salud, lo que importa es un programa concertado entre gobierno y empresarios, primero para salvar el empleo y segundo para salvar las empresas; bajarse el sueldo y donar salarios es demagogia innecesaria.

*Coordinador Estatal del Movimiento Nacional Ruta 5


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