David H. López
David H. López

Al pequeño y mediano empresario en cuarentena: acéptalo, nunca regresarás a tu empresa. Al menos no a ella como la conociste. Después de la pandemia del coronavirus el mundo no volverá a ser el mismo …y tampoco tu negocio.

Nuestras empresas hoy sufren y luchan, el panorama es sombrío para muchos. Hay quienes ofreciendo –por ejemplo– servicios de entrega a domicilio o están basados en apps para proveer a distancia, se suben a la ola. Dichosos ellos, ojalá prevean su readaptación al mundo cuando regrese a la normalidad. Otros, navegamos la tempestad.

Veamos esta contingencia como oportunidad para repensar el negocio. La circunstancia obliga a cambiar la mentalidad de “así lo he hecho siempre” y avanzar hacia un nuevo futuro.

No cambiarás tus principios, ni tu ética empresarial, o la visión sobre lo que te mueve como empresario, pero estos días te pueden servir para repensar el cómo hacer negocio y cómo “ser empresa”.

Algunas sugerencias para reflexionar al respecto de aquí al 30 de abril (al menos):

  1. ¿Qué lecciones puedes aprender del mundo digital que puedas aplicar nuevamente al terminar la pandemia? ¿Cómo puedes construir tu negocio de manera diferente, ahora con el apoyo de herramientas digitales?
  2. ¿Cómo reconectar con tus grupos de interés? ¿Cómo puedes entender sus necesidades? ¿Cómo alcanzarlos con tu propuesta de valor?
  3. ¿Cómo debería ser tu administración (management) más allá de la pandemia? ¿Deberías hacer algunos cambios radicales en cómo te administras? ¿cambió tu percepción sobre lo esencial y lo no esencial?
  4. ¿COVID-19 te hará repensar cómo usas tus centros de trabajo? ¿Pueden ser utilizados de manera más eficiente? ¿cuáles resultaron imprescindibles? ¿Cuáles se pueden reorganizar, transformar, fusionar o suprimir?
  5. ¿Cómo lidiarás con los recursos humanos “negativos”? Aquellos que crean disensión en la empresa la alejan de su propósito estratégico. La crisis puede ayudarnos a ponerlos en perspectiva y los resultados pueden ser sorprendentes.
  6. ¿Cómo harás negocio con otras empresas en situaciones similares a la tuya? ¿Hay nuevos modelos en el horizonte? ¿Deberías implementar alguno?
  7. Si el trabajo acompaña al colaborador hasta su casa, hasta dónde debe acompañar el trabajo al colaborador en su vida personal? ¿Qué tan “invasivos” deberíamos ser? El home office de hoy servirá de calibración para el mañana.
  8. ¿Qué cambios harías si borraras el calendario de la empresa y comenzaras desde un pizarrón en blanco?
  9. Relee libros sobre empresas. Con lo que sabes, ¿cómo iniciarías tu negocio desde cero? Esa fórmula ideal con la cual hubieses iniciado “de haber sabido” todo lo que sabes ahora, ¿cómo sería? Desempólvalo y prepárate a usarlo.
  10. El día del regreso luce lejano. Los pronósticos más optimistas hablan de un mes. Cuando eso suceda, asegúrate de preparar un buen regreso para tu personal. No tendrás dinero para gastar así que mantenlo simple, pero memorable. Tal vez no comiences ahora (hay otras cosas encima que nos preocupan), pero tenlo como “nota mental”.
  11. ¿Es hora de cambiar de modelo? ¿de hábitos? ¿de cultura? Al regresar tendrás en tu gente prácticamente una página en blanco y ya sabrás que escribir en ella. Haz borradores.
  12. Lo que ayudó a sobrevivir es probablemente lo más esencial de tu negocio. No lo relegues cuando vuelva lo menos importante vestido de urgente. Hoy tienes a ambos desnudos en su esencia. Estos desiertos te pueden aportar la dosis de objetividad que la normalidad o la abundancia muchas veces te niegan.

Hoy lidias con la funesta noticia del cierre por un mes, pero después de este momento aciago hay un futuro que debes diseñar. Vuelve sobre esto en unos días.

 

Twitter: @vidolopez


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