STAFF | NTRZACATECAS.COM
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El último encontronazo entre EEUU e Irán aumenta la inquietud a nivel internacional por las consecuencias que de él podrían derivarse. El asesinato del general Soleimani ha provocado que Irán reaccione lanzando veinte misiles balísticos contra dos de sus bases militares situadas en Irak, aunque sin provocar la muerte a ningún soldado estadounidense.  Por el momento, la respuesta de EEUU se ha limitado a imponer nuevas sanciones contra la República Islámica de Irán, hecho que ha rebajado la tensión.

El inicio de las malas relaciones entre ambos países tuvo como detonante la nacionalización del petróleo iraní en 1953, lo que provocó que los británicos con ayuda de la CIA destituyesen al ministro Mosaddeq, elegido democráticamente, e impusiese al Sha Reza Pahlevi, quien contaba con el respaldo del Reino Unido y de EEUU. A partir de ese momento, episodios como la toma de la embajada de EEUU en 1979 y la retención de rehenes durante 444 días, la guerra contra Irak en los 80 o el derribo de un avión de pasajeros estadounidenses de IRAN AIR en 1988, no han hecho más que agravar la situación.  Sin embargo, el panorama se había apaciguado con la llegada del presidente Obama a la Casa Blanca, quien, junto a sus socios y aliados, firma el histórico Acuerdo Nuclear con Irán, a cambio de rebajar las sanciones internacionales que se le habían impuesto. Todo esto se va al traste con la llegada del nuevo presidente Trump, quien se retira del Tratado e impone nuevas sanciones en 2018.

Y ¿cómo influye ésta compleja situación al mercado del petróleo?

Si finalmente los acontecimientos derivasen en un conflicto armado, la exportación del petróleo proveniente del Golfo Pérsico podría verse muy afectada. Las principales infraestructuras petroleras de Aramco (empresa estatal saudí de petróleo y gas) llevan tiempo sufriendo ataques por parte de los rebeldes huthíes, así como los buques cisterna que están siendo saboteados en el estrecho de Ormuz, vía por la que fluye el 40% del petróleo mundial y es clave para Arabia Saudí.

Estos ataques provocaron un aumento del 14,68% en el precio del petróleo WTI. El mismo día del asesinato del general Soleimani el precio registró una subida del 3,06%, continuando esa tendencia al conocerse la respuesta iraní contra las bases militares estadounidenses situadas en Irak, para empezar a disminuir al verificarse que no se habían producido víctimas mortales. A pesar de que el precio del barril que vendía México aumentó, siendo un país que importa  el 70% del combustible que utiliza, no parece que pueda obtener rentabilidad de ello, sino más bien lo contrario.

El país vivió una época de abundancia hasta el inicio de la década de los 80, cuando una drástica caída del precio del petróleo consecuencia de la subida de impuestos al consumo de energía, el aumento del número de países productores de petróleo no pertenecientes a la OPEP y el aumento del consumo de otros tipos de energía derivó en el declive de la economía y el empleo, sufriendo y enfrentando una de las mayores crisis en su historia, viéndose incapaz de hacer frente a su deuda. No obstante, en la década de los 90, resultado de la Guerra del Golfo y el embargo petrolero de la ONU contra Irak, el precio del petróleo volvió a aumentar de 20 a 40 dólares por barril. La economía mundial vivió un nuevo impulso y aumentó la demanda de petróleo y pese a que PEMEX logra producir al volumen más alto en su historia en 1996 y se produce un aumento en las exportaciones petroleras, la decisión de los gobiernos de destinar esos recursos para gestionar el gasto corriente, en lugar de invertirlo en desarrollar una industria energética independiente y capaz de competir, impide que PEMEX, la empresa más grande de México, pueda modernizarse y desarrollar sus capacidades . Desmoronándose así a lo largo de estos años y aun siendo una gran potencia petrolera, México ha ido disminuyendo cada vez más la producción de petróleo a pesar de sus grandes yacimientos.

Estas fluctuaciones en el precio del petróleo son algo habitual, especialmente en cuanto a tensiones con Oriente Medio se refiere. Y es esta característica de volatilidad, la que puede ofrecer la oportunidad de obtener rentabilidad a través, por ejemplo, de la negociación de CFDs sobre los precios del petróleo mediante una plataforma de trading online, aprovechando  las variaciones de precio del crudo para intentar obtener beneficios.

Con los CFDs podemos operar en largo y en corto, pudiendo obtener rentabilidad tanto de las subidas como de las bajadas de precio del petróleo.  No obstante, se consideran productos financieros de alto riesgo para el inversor ya que son productos apalancados, es decir, nos permiten operar con más dinero del que realmente disponemos (operamos con deuda, o capital que nos presta el bróker) depositando nosotros como garantía solo una pequeña parte del capital con el que vamos a operar. Para operar con CFDs es necesario tener un conocimiento profundo del funcionamiento de los mercados y de este tipo de operativa en particular, ya que una exposición al mercado mayor a través de deuda nos expone a ganancias y pérdidas mayores que si solo pusiéramos en juego nuestro propio capital.  De la misma forma que el apalancamiento aumenta el rango de beneficios también lo hace con las pérdidas y resulta imprescindible una buena gestión del riesgo, utilizando las herramientas necesarias para no perder todo nuestro capital o endeudarnos, entre las que se encuentran el stop loss y take profit. Siempre con la mente puesta en el hecho de que ante movimientos inesperados del mercado estas herramientas pueden ser insuficientes y no ejecutar la orden en el momento prefijado.


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