Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

Crónicas rancheras (2-2020)

 

Ésta es una de tantas historias, tan comunes y tan cerca de nosotros, que parecen la pura neta. Pero la realidad es más méndiga. Chale.

Las vecinas de la colonia “René Bejarano” platican sobre los últimos sucesos.

–Doña Chilo: A figúrese, nomás, qué tragedias pasan, Dona Concha.

–Doña Concha: ¿Pero a quién se le ocurre tener armas en la casa al alcance de las criaturas? A esos padres hay que darles un buen escarmiento.

–Doña Chilo: Dicen que no fue el papá ni la mamá, fue el abuelo. Creo que el viejo se las dio al chamaco y llegando a la escuela se agarró tirando balazos como loco.

–Doña Concha: ¡Jesús Santísimo! ¿Qué iremos a hacer? Tanta violencia no es de cristianos, todos nos estamos condenando, unos por hacer y otros por no hacer nada de nada. Yo a mis chamacos ya les dije que se cuiden y que donde haya pleito se escondan o se echen a correr. Ya ni en la escuela pueden estar seguros.

–Doña Chilo: Ni en la cárcel, ya vio lo que pasó hace días. Muchos muertos. ¿Y qué hacen los gobiernos? Nada, nomás se hacen tarugos, ¡ah, pero eso sí, andan en friega cobrando los impuestos para pagarse sus buenos salarios!

Llegan otras señoras que se unen a la charla.

–Doña Gertrudis: ¿Ya se enteraron de lo que pasó allá en Torreón? ¡Qué tragedia, qué desgracia!

–Doña Eustolia: ¡Pobre gente! Sin deberla ni temerla, ya parece que estamos en alguna ciudad de Estados Unidos.

–Doña Chilo: Es muy diferente allá que aquí. Me dijo mi hijo que cuando trabajaba en Texas, nomás por abrir una cuenta de banco le regalaban una pistola.

–Doña Gertrudis: ¿Y la agarró?

–Doña Chilo: ¿Cómo cree? Indocumentado y con pistola segurito a la cárcel y cadena perpetua.

–Doña Eustolia: Pues creo que debemos de organizarnos para ir a la escuela de nuestras criaturas. Debemos de ayudar para checar que nadie lleve armas, ni un alfiler siquiera.

–Doña Concha: De eso estamos platicando Chilo y yo. Tenemos que hacer algo, porque la revisión de las mochilas dicen que está prohibido, que viola derechos humanos y quién sabe cuántas cosas más. Pero no podemos estar de brazos cruzados.

–Doña Gertrudis: Me parece bien. Tenemos que hacer lo que sea con tal de proteger a nuestros chamacos, no sólo es necesario, ¡es urgente! ¿Se imaginan que algún méndigo escuincle llegue con una pistolota echando balas a diestra y siniestra? En nuestra escuela eso no debe de pasar jamás. Además de las pláticas que ya organizamos con toda la chamacada, debemos de evitar que metan cosas para lastimar a otros chamacos o maestros.

–Doña Eustolia: Yo tengo ya la solución y comencé hoy mismo. Aprovechando que mi ex marido era policía auxiliar, me puse a darle consejos a mi muchacho. Entre él y dos de sus amigos se pusieron en la entrada de la escuela a esculcar las mochilas. Incluso se llevó la macana que dejó Tobías, para que nadie se negara a la revisión, Parece que sólo el “Talibán”, el hijo de Goyo el carnicero, fue el único que se puso pesado y le dieron sus manazos y cachetadas. Le dije a mi Pedrito que la macana sólo la usara en casos extremos.

–Doña Chilo: Con razón la anda buscando el director de la escuela. Parece que su hijo y los otros dos braveros se llevaron cinco lonches, tres resorteras, una calculadora y la tarea de matemáticas. Además, ¿para que lo vistió de policía? Eso es ilegal Doña Eustolia.

–Doña Eustolia: Pos es para poner un alto. Además, dos maestras estuvieron de acuerdo y autorizaron que ellos se convirtieran en la “Brigada Anti-Armas” de la escuela. Y ya vio que hasta tres resorteras decomisaron, armas peligrosas en manos de pequeños rufianes. Creo que mi muchacho y sus amigos merecen una medalla al valor.

–Doña Chilo: Ya vieron a esta mujer y sus ideotas. Por eso estamos como estamos. Mejor vámonos a hacer el quehacer hay que ella se las arregle. Estamos fregadas.

¡MINI-POLICÍAS EN LAS ESCUELAS PARA EL OPERATIVO DESARME!

 


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