STAFF | NTRZACATECAS.COM
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Me invitaron para participar en este número, escribiendo sobre los premios Nobel de Literatura 2019. Pensé que, dado el tiempo, quizás alcanzaría a leerlos y poder dar una opinión sencilla y sensata acerca de ellos; pero no fue así.

Las circunstancias no me permitieron escudriñar en la pluma de ambos autores; los busqué en el sitio web de la librería El Sótano en la Ciudad de México. De Olga Tokarczuk encontré Los Errantes (Anagrama, 179 pesos); Sobre los Huesos de los Muertos (Océano, 270 pesos); y Les Enfants Verts (La Contre Allée, 129 pesos, libro electrónico). De Peter Handke encontré más: La noche del Morava (Alianza Editorial, 500 pesos); Lento En La Sombra. Ensayos sobre Literatura, Arte y Cine (Eterna Cadencia, 280 pesos); El miedo del Portero al Penalty (Alianza Editorial, 165.60 pesos); Carta breve para un largo adiós (s/e, 303.20 pesos); Confluencias. Antología de la Mejor Narrativa Alemana Actual (Alpha Decay, 468.30 pesos) y Contra el sueño profundo (Nórdica Editores, 476.25 pesos), entre otros libros del autor austriaco.

Sentí curiosidad por los autores galardonados; busqué en Internet alguna información y lo primero que apareció fue una nota en la página electrónica del diario La Vanguardia (https://www.lavanguardia.com), en donde puede leer que “el secretario permanente de la Academia Sueca, quien destacó de la autora polaca, “una imaginación narrativa que, con una pasión enciclopédica, simboliza la superación de las fronteras como forma de vida” y, del austriaco, una obra que “llena de inventiva lingüística, ha explorado la periferia y la singularidad de la experiencia humana”.

En la nota se aprecia, en relación con la autora polaca, “La obra de Tokarczuk, muy variada, mezcla lo real con lo metafísico, une lo racional y lo irracional, con personajes cuyas biografías y personalidades se entrecruzan conformando un fresco de grandes dimensiones, una especie de puzzle trascendente. “No poseo propiamente una biografía muy clara –declaró la autora en un acto en el Instituto del Libro Polaco-, algo que pueda contar de modo interesante.”

Sobre el autor austriaco, se dice que “fue polémico por sus posturas en la guerra de los Balcanes de los años 90, donde apoyó ciertas posiciones de Serbia, criticó la manipulación de los medios de comunicación occidentales y llegó a asistir al funeral de Slobodan Milosevic. Por ese motivo, se dijo que se había caído de las quinielas del premio Nobel”. Y, sin embargo, ahí está, premiado.

En el sitio web del premio Nobel (https://www.nobelprize.org) hay sendas reseñas bio-bibliográficas de ambos galardonados; de la autora polaca destaca que “Tokarczuk nunca ve la realidad como estable o eterna. Ella construye sus novelas en una tensión entre los opuestos culturales: naturaleza versus cultura, razón versus locura, hombre versus mujer, hogar versus alienación. Y esto es posible solo si ambos polos están anclados en la narración”. Por el lado de Handke, “El peculiar arte de Handke es la extraordinaria atención a los paisajes y la presencia material del mundo, lo que ha hecho del cine y la pintura dos de sus mayores fuentes de inspiración. Al mismo tiempo, su escritura muestra una búsqueda interminable de significado existencial. Por lo tanto, deambular y migrar es su principal modo de actividad, y el camino es el lugar para lo que él ha llamado su «paso épico»”.

Pero he aquí la mayor la razón por la que podría considerarse prioritario leer a los premios Nobel: el proceso de nominación y selección. Para que haya un premiado, deben cumplirse ciertas condiciones. Primero, el Comité Nobel de Literatura envía cartas de invitación a personas que están calificadas para nominar para el Premio Nobel de Literatura; el derecho a presentar propuestas para la concesión de un Premio Nobel de Literatura, por ley, será disfrutado por: 1) Miembros de la Academia Sueca y de otras academias, instituciones y sociedades similares en construcción y propósito; 2) Profesores de literatura y lingüística en universidades y colegios universitarios; 3) Premios Nobel de Literatura anteriores; 4) Presidentes de aquellas sociedades de autores representativos de la producción literaria en sus respectivos países.

Dicho en otras palabras, el Premio Nobel de Literatura no es un reconocimiento ordinario; se traduce en el mayor reconocimiento en ese campo disciplinario cuya competitividad es mayor cada año y está cercado por una élite en la materia. Por esa razón hay que leer a los ganadores. Yo, eventualmente me haré el tiempo para leer…

Handke hablando en el funeral de Milosevic

Columna: EL POLÍTICO Y EL CIENTÍFICO

 

¿POR QUÉ LEER A LOS PREMIOS NOBEL DE LITERATURA?

 

ALFONSO CARLOS DEL REAL LÓPEZ / Politólogo


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