FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

EL REY SE COMUNICA (3 y Último)

Había una vez un Rey medio torpe, pero en el fondo (muy en el fondo) sentía que era buena onda. Ésta es una de tantas historias.

PRIMER ACTO (El Rey sufre un ataque al ver el periódico)

ESCENA VI

–Duque de Tarabilla: ¡Majestad! ¡Jefecito! ¡Reaccione! ¡Guardias, traed rápido al médico real!

–Guardia 1: ¡Anciraaaa! Que te traigas al veterinario porque al panzón le dio un ataque.

–Rey: (Levantándose inmediatamente del suelo) ¿Qué dijiste, hijo de Batres?

–Guardia 1: Ya conocemos lo mamila que es, ¿ya ve cómo se levantó rápido?

–Rey: Duque llévate a ese desgraciado y 15 días de calabozo a pan y agua.

–Duque de Tarabilla: Ni modo Vidales, al tanque por baboso.

(Sale el Duque con el Guardia).

–Duque de Tarabilla: ¿Quedó todo grabado, Ancira? Ya sabes, súbelo mañana temprano al face. Y toma 10 ducados por tus servicios. Ponlo a nombre de los Anonymous del reino. “Somos Legión, grandísimo cabrón”. Juar, juar, juar.

–Duque de Tarabilla: ¿Qué le pasó, jefito? ¿Por qué ese desmayo?

–Rey: Esta nota: “Los miembros del parlamento señalaron que no asistirán al informe del rey, pues no existen condiciones para ello. Solamente acordaron formar una comisión que recibirá el documento en el que se detalla el estado que guardan las finanzas públicas, el que se comprometieron a analizar detenidamente”.

–Duque de Tarabilla: ¡Ay, jefecito! ¿Qué no fue eso lo que acordamos con el Marqués de Piloncillo? ¿Que no hubiera informe para no recibir a nadie enviado por el Emperador, hasta que se comprometa a mandar más lana para salir de tanta bronca que tiene?

–Rey: ¿A poco era en serio? ¿Qué no es mi día? ¿El día en que la prole me hace caravanas y me aplaude a rabiar por mis logros?

–Duque de Tarabilla: No manche jefecito, esos días quedaron en el pasado. Ahora es tiempo de hacer política de la buena. Yo sé que a usted la política no le gusta para nada, pero es necesario. ¿Ya leyó El Príncipe?

–Rey: Sí, cuando era niño hasta lo “colorié” bien bonito.

–Duque de Tarabilla: (¡Uta está rebruto!) Ándele, pues así por el estilo le estamos haciendo. Usted sólo tiene que atender a sus sabios asesores, que para eso les pagamos bien.

–Rey: Entonces nada más voy y dejo el documento.

–Duque de Tarabilla: No, patrón. Yo voy y lo dejo en su nombre. Y usted aquí en el palacio se echa un rollo para puro cuate, pura gente de alcurnia y todos los godínez que quepan para hacer bulto. Ya le preparamos un “performance” para que vean todas las majestuosas obras que se han hecho en beneficio de la prole.

–Rey: ¿No digo nada de las vaquillas que compré para el rancho?

–Duque de Tarabilla: ¡Por supuesto que no! Eso es secreto de estado. Usted sólo lea lo que le preparamos y luego habrá una especie de obra de teatro, donde actores personificarán sus obras: taparán baches, construirán caminos, entregarán lonches y todo eso que hizo en el año.

–Rey: ¡Uy, va a estar bien bonito! No como el informe pedorro del Emperador. Le va a dar mucha muina saber que yo soy más inteligente.

–Duque de Tarabilla: Luego de su informe, habrá bocadillos y un brindis.

–Rey: Que a la prole le sirvan gordas en el patio, no hay que abusar del presupuesto limitado que tenemos.

–Duque de Tarabilla: Y por la noche usted, oh altísimo señor de estas benditas y nobles tierras,  encabezará la procesión de nuestra patrona, la Señora de las Obras Pías. Llevará el estandarte oficial con su uniforme de guardia suizo traído de Francia. ¡Se va a ver súper elegante y distinguido!

–Rey: Estoy emocionado hasta las lágrimas, Duque. Y al día siguiente, en primera plana de todos los diarios, una reseña de mi triunfal marcha. ¡Eso es comunicar poder! ¡Ése soy yo! ¡Lo mejor de este reino globero! No me merecen, Duque, no me merecen. (Fin).

¡YO SOY QUIEN SOY, Y NO ME PAREZCO A NAIDEN!


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