*Pedro de León Mojarro
*Pedro de León Mojarro

“El respeto a la dignidad humana está por encima

de cualquier consideración económica”.

Eugenio Garza Sada

 

Hace tres meses opinábamos sobre el ficticio problema de Peñasquito cuando la mina permaneció cerrada durante 90 días por falta de cumplimiento a compromisos elementales con los ejidatarios y transportistas. El conflicto se circunscribía al pago de 57 MDP de adeudo a los transportistas.

Deuda que según declaraciones del director  de asuntos corporativos Michel Harvey, se cubría con menos de 2 horas de trabajo de la mina y por lo que ahora podemos darnos cuentas, no se cumplió con lo acordado.

Y ante el anuncio de que la empresa cerraba sus operaciones, el gobernador Tello decidió tomar por su cuenta el conflicto de la minera peñasquito. Decisión que debió haber tomado hace más de un año y no hasta ahora cuando “el niño ya casi se ahoga”.

De arranque vale afirmar que más allá de la intención sana y loable de mantener los empleos, está nuestra Dignidad como zacatecanos, históricamente explotados en nuestra riqueza mineral, primero fueron los españoles y ahora los canadienses.

Como bien se ha dicho, para que haya pleito se necesitan dos. Esta frase viene al caso porque efectivamente ambas partes tienen razón y por supuesto tienen responsabilidad en el desacuerdo.

Siendo así, a las autoridades les corresponde, sin menoscabo de los absolutamente necesarios empleos que Zacatecas y el país necesitan, ponerse del lado de los ejidatarios y pobladores de Mazapil, ya que sus demandas son bastante elementales y justas, frente a la depredación y degradación ecológica que ha generado y va a generar esa explotación.

Si hacemos un recuento de lo que los pobladores y ejidatarios demandan, frente a las miles de toneladas de oro y plata que se está llevando la empresa canadiense, las peticiones de los transportistas, de empleo y salvaguarda de los recursos naturales como el agua, el suelo y el bosque, representan una verdadera nimiedad.

Por eso es bueno que el gobernador haya asistido personalmente a conocer de propia mano los planteamientos, absolutamente legítimos de los ejidatarios y las comunidades.

Podría tomarse como una irresponsabilidad de mi parte y corriendo ese riesgo me atrevo a afirmar que la Dignidad de los zacatecanos está por encima del empleo y que si la empresa no accede a las mínimas y elementales peticiones, preferible será que se cierre.

La empresa perderá miles de millones de dólares y nuestros paisanos perderán algunos empleos, muy necesarios por cierto, pero además de preservar su dignidad, preservarán su agua, su cielo y su tierra.

Ya habrá quien se decida a continuar la explotación con una mayor sensibilidad social y por supuesto con mayor responsabilidad hacia el deterioro del medio ambiente que significa la explotación a cielo abierto.

Una lección que no debemos olvidar fue la mina Real de Ángeles, en donde lo único que dejaron fue erosión, deforestación y contaminación del ambiente en el municipio de Noria de Ángeles.

Así como el gobernador abordó el conflicto de Peñasquito, exactamente lo mismo debe hacer en el proyecto de la presa Milpillas y con mucho mayor urgencia en el combate a la inseguridad que padecemos, pues no basta recibir informes y “dar instrucciones” ante el grave problema que se vive en el estado.

 

 

*Coordinador Estatal del Movimiento Nacional Ruta 5

Twitter: @Pdeleonm        

Sitio Web: www.pedrodeleon.mx


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