Rafael Calzada Vázquez
Rafael Calzada Vázquez

UN BUEN GOBIERNO

En la percepción de la mayoría de la población el gobierno de AMLO, está aprobado. A nadie le queda duda de ello.

Tampoco nos queda duda de que la mayoría de la opinocracia lo desaprueba parcial o totalmente.

¿Es su estilo personal de gobernar lo que está en tela de juicio? ¿O son sus planteamientos?

¿Es su estilo de gobernar lo que le da tanto respaldo social? o ¿su retórica y sus planteamientos?

Llegamos a su primer informe de gobierno y nos percatamos de que uno de sus programas estrellas que lo es el de los jóvenes becados, que fue un planteamiento del presidente y de su Secretaria del trabajo, de conformidad con  unidos contra la corrupción es un programa inconsistente, ineficaz, ineficiente y en suma poco alentador, al menos en su instrumentación. Lo que da a pie a enunciar un (otro) Perogrullo: No son suficientes los planteamientos, motivación y justificación de los programas de políticas públicas para que los resultados sean exitosos.  Existe una disciplina que se vale de las ciencias duras, que se conoce con el nombre de Administración, para ser precisos, administración pública, que como actividad académica, como guía de la economía política y como mecanismo de ejercicio del poder, ha sido echa a un lado, menospreciada o al menos desatendida.  Se requiere tener respuestas básicas a las preguntas de la pirámide de Emerson: Qué, quién, cómo, cuándo, dónde, porqué y para qué.  Se requiere tener un análisis diagnóstico de todas las variables que inciden en las políticas públicas, como la ingeniería jurídica, la disposición de recursos financieros y sus fuentes de sostenibilidad (que en el caso que nos ocupa fallaron), se requiere además contar con recursos humanos con formación académica y experiencia, la disponibilidad de recursos materiales.

Se requieren conocimientos de población, geografía, estadística, y disposición para innovar.

En el pasado Salinas impulsó el programa Solidaridad, creación de la Sedesol de Colosio con la directa intervención de Carlos Rojas. Luego el propio Rojas, en el siguiente sexenio transformó el programa. Hizo un diagnóstico y determinó que los problemas nodales del país eran la educación, la salud y la alimentación de los segmentos marginados por las políticas públicas, sí, los pobres. Fue un gran programa el PROGRESA.

Se siguió impulsando con los otros gobiernos con diversos nombres, oportunidades y otros. Que no transformaron de fondo el planteamiento y que consistía en un programa de contención de la pobreza.

En la campaña el planteamiento estrella para los jóvenes era: “Abrazos, no balazos” y” Becarios no sicarios”. En el discurso se oyen bastante bien.

Arrebatarle los jóvenes a la malvivencia e impulsarlos al deporte, la cultura, la formación en oficios y artes sin duda es una idea tentadora. Generarles condiciones de empleo es formidable.

Las opiniones publicadas señalan errores de instrumentación, de diseño y claridad en los programas y políticas públicas.

El grueso de la población aplaude la intencionalidad y el esfuerzo en lograr el propósito.

Si se tienen mecanismos de revisión, fiscalización, retroalimentación y mejoramiento continuo de los programas al final del sexenio serán muy exitosos.

Veo, sin embargo, a nivel nacional lo mismo que a nivel local que se prefieren a los amigos, familiares e “influencers” de los allegados al poder para los encargos públicos.  Otra vez presentes Cosío Villegas y Reyes Heroles en mi pensamiento como referentes. Otra vez la pregunta de si la forma es fondo y si el estilo personal de hacer las cosas se imponen en el ejercicio del poder. Otra vez observar si es más fácil hacer políticos a nuestros amigos que ser amigo de los políticos.

AMLO, no obstante, tiene el sustento para hacer UN BUEN GOBIERNO: ¡La cercanía con la gente!!!


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