Rafael Calzada Vázquez
Rafael Calzada Vázquez

El PRI EN EL CENTRO DE LAS DECISIONES POLÍTICAS DEL GOBIERNO

Este día nos enteramos que el expresidente de Guadalupe, Enrique Flores, ha sido designado director del INSELCAP (una instancia de capacitación gubernamental interna) en sustitución de Simitrio Quezada, a quien felizmente regresaron a las Bibliotecas.

Quezada, aplicando el principio de Peter, regresa a su nivel de competencia plena, al lugar donde puede dar buenos resultados y ser feliz.

Otra es la historia de Enrique.  Quien deberá hacer un esfuerzo superior para dar resultados en un área en la que no ha trabajado. Es un hombre esforzado y un fiel militante de su partido. La segunda característica es la que explica su incorporación a este cargo, aunque menor para sus posibilidades y pretensiones.

Va en serio la intención de mantener en Zacatecas la vigencia del caduco régimen de Partido de Estado. El priísmo se aferrará a Pinos y a Zacatecas. Sus bastiones local y nacionalmente.

Se reciclan priístas caducos para “fortalecer” el régimen.

Recuerdo haber conversado con Ricardo Monreal a finales de su sexenio y al hacerle saber mi opinión de que el partido requería ser reestructurado en la coyuntura de la sucesión, me dijo que en su opinión se fortalecía más su partido y corriente política si se hacía un buen gobierno con un cierre fuerte, con obras, servicios y atención a la gente.

Me quedó claro que virtud a la popularidad de su gobierno y a la carismática condición de quien resultó candidata se logró la victoria electoral.

En mi opinión, para que el PRI pudiera continuar siendo gobierno se requiere de cuatro condiciones: a) Un gobierno de resultados que en la percepción del electorado sea satisfactorio, b) Una organización funcional en toda las estructuras sectoriales y territoriales del PRI, c) Un candidato con arraigo popular y aceptación (ya sea por carisma o movilización adecuada) y d) El vacío (un candidato frágil) de la línea morenista. (Lo señalo así en la posibilidad de que se compita por dos grandes coaliciones)

Para cumplir con la primera condición queda un año, no se ve difícil. Se ve imposible.  El gobernador, no obstante que todos lo veamos como una persona decente y recta, no ha querido apoyarse en un equipo profesional. Como ya lo decía en ocasiones anteriores ha preferido adeptos aunque sean ineptos. Dejando de considerar que pudieran ser aptos e institucionales quienes puedan lograr este objetivo. Las intervenciones de Jorge Miranda, de Francisco Murillo y de otros muy pocos no serán suficientes.  Tradicionalmente el gobierno del Estado camina sobre dos patas: La tesorería –que le da el adecuado manejo de los recursos- y la procuraduría (fiscalía) que ejerce la violencia legítima.

La segunda condición requeriría traer otra vez perfiles como el de Pepe Olvera a dirigir el comité, para que pueda rearticular esa oxidada, quebrada y en muchas partes inexistente estructura partidaria.

La tercera condición es como podría conseguir un buen candidato si los que tiene en el candelero, no prende ninguno. Necesariamente tendría que acordar con el PAN, Verde, PRD, MC y los que se acumulen un candidato ciudadano.  Y se ven pocos con la estatura moral y formación política.

La cuarta es una condición más difícil de lograr, porque he escuchado a varios politólogos decir que ahora MORENA puede postular a cualquier ciudadano que reúna los requisitos legales y  alzarse con el triunfo. Todos los posibles candidatos, David Monreal, Luis Medina, Pepe Narro, Javier Calzada, Alfonso Ramírez, y Raymundo Cárdenas tienen mejor perfil y cartel que cualquiera de los oficiales.

A menos que lo piensen hacer como en los tiempos del Alonsismo, abriendo caminos a base de masecazos.

Debería concentrarse entonces es mejorar su gobierno.

El reloj camina en su contra.

 


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