Alberto Chiu
Alberto Chiu

Arrancó anoche oficialmente la llamada “fiesta de los zacatecanos”, la Feria Nacional de Zacatecas en su edición 2019, con la coronación de la reina y el primer concierto (que por cierto, éste sí fue gratuito) en el Multiforo de las instalaciones feriales. Y con el arranque de las festividades, comienza también una época en la que hay que estar muy atentos a lo que ahí pase.

Seguramente muchos zacatecanos, tanto de la zona metropolitana como de otros municipios que tengan la posibilidad de venir, asistirán para tratar de disfrutar de los espectáculos, las exposiciones ganaderas, agropecuarias, industriales y comerciales, los juegos infantiles, el palenque, las corridas de toros, y todos los espacios de comida (y de bebida, claro) que como cada año se disputan el quedarse con los dineros, pocos o muchos, que la gente pueda gastar con su familia.

Y precisamente en ese punto, en el que se plantea la Feria como un espacio y tiempo de entretenimiento familiar, es donde debe ponerse mucha atención y redoblar los esfuerzos, si no quieren tener resultados funestos. La gente quiere ver una feria segura, limpia, ordenada, acorde a las posibilidades de cada quien, pero sobre todo, que no represente riesgo alguno para ellos y los suyos.

Uno de los grandes problemas que casi siempre han tenido diversas organizaciones feriales, es el de la basura que se genera día a día, y tienen que contar con estrategias adecuadas para la disposición de residuos, que no entorpezcan ni la movilidad de los asistentes ni su correcto disfrute de las atracciones.

Otro, lo será la disposición de las distintas áreas comerciales, en las que ojalá se promueva no sólo el consumo de productos y servicios que vienen de fuera, sino también el consumo de lo local, para detonar (aunque sea un poco) la economía doméstica, sin abusos en los precios ni en las condiciones de compra y venta.

Y por supuesto, la seguridad representará todo un reto mayúsculo ante la evidencia de que Zacatecas se ha distinguido nacionalmente por el excesivo consumo de alcohol desde edades tempranas, y ante la evidencia de que a pesar de las presuntas estrategias de las instancias de seguridad, tanto en la zona conurbada capitalina como en otras partes del estado sigue habiendo hechos de violencia, que ojalá ahora puedan ser debidamente prevenidos y evitados.

Por lo pronto, yo le invito querido lector a que, si asiste a la feria, lo haga con las medidas de precaución debidas, atendiendo siempre a su familia para resguardarles de cualquier abuso o riesgo de situación de peligro, ya sea por quienes irresponsablemente se exceden en las copas, o por los conocidos carteristas que hacen de todas las ferias su teatro de operaciones.

Si nos cuidamos entre todos, podremos disfrutar de unas fiestas verdaderamente familiares, pacíficas y agradables, así que a poner el granito de arena que nos corresponde, y a celebrar tanto las fiestas patronales como las patrias, ya que nos tocaron las fechas coincidentes.


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