Alberto Chiu
Alberto Chiu

Contrario a lo que pudiera pensarse tras leer la columna de Cascabel, y nomás para hacerle una acotación a mi vecino de páginas, yo quiero decirle que ¡sí se puede, sí se puede! Por supuesto que se puede ser más torpe, pues por lo menos hay que hacer caso al viejo adagio expresado como Ley de Murphy: si algo tiene posibilidad de salir mal, saldrá mal. Y para el caso del actuar de nuestro secretario de Gobierno, Jehú Salas Dávila… saldrá peor.

Resulta que hace un par de días se reunieron algunos gobernadores de la región Centro-Occidente del país, miembros de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), y le hicieron un fuerte reclamo al presidente Andrés Manuel López Obrador para que ponga “mano dura” (y hasta “pierna dura”) contra la delincuencia en todo el país. Y a esa reunión, no asistió Alejandro Tello, sino que envió a… sí, adivinó. Al secretario Salas.

Y mire usted nada más cómo, detrás de los gobernadores (principalmente panistas), se le ocurrió subirse al mismo tren y decir lo siguiente (y lo tengo que poner textualmente porque no se puede entender de otra manera): “Queremos que la Guardia Nacional no sólo haga una labor de proximidad social o de cercanía, necesitamos que sus elementos estén al frente de las operaciones tácticas, que se hagan responsables de dirigir y de encabezar los esfuerzos en contra de las cabezas de las células delictivas”. Y habría rematado diciendo que esas labores, hoy por hoy, las realizan las fuerzas estatales. ¿Neta? Sí, se puede ser más torpe.

O sea, en una frase matona, hipercontundente y cargada de testosterona, el secretario general de gobierno echó por tierra cualquier posible “buena onda” que hubiera podido expresar su jefe, el gobernador Alejandro Tello, como agradecimiento a la Guardia Nacional, o al presidente López Obrador, en su muy próximo informe de gobierno. ¿Qué no se dio cuenta lo que Tello dijo cuando llegó la Guardia Nacional aquí, y anunciaron que harían “proximidad social”?

Se lo recordamos. Dijo el gobernador Tello: “En Zacatecas estamos muy contentos de recibir a los primeros elementos de la Guardia Nacional. Tengan la certeza que pondremos todo de nuestra parte para que, de manera coordinada con las corporaciones policiales del estado y los municipios, regresemos la paz y la tranquilidad que tanto demanda la ciudadanía”. Y recibió con beneplácito su promesa de proximidad social.

Entonces, ¿a quién se le ocurre enemistar, apenas a unas horas de su presentación pública, a su propio jefe con el presidente de la República, y con la mismísima Guardia Nacional? Hombre, cualquiera puede interpretar las palabras de Salas Dávila como un reclamo a estos elementos porque se la pasan “saludando y paseando” por las calles nomás para que la gente los vea y los delincuentes se detengan tantito. Definitivo, estimado vecino de páginas, se puede ser más torpe.

Ahora que, eso de que las labores contra la delincuencia las realizan las fuerzas estatales… pues la propia ciudadanía se encarga todos los días de constatar (y reclamar) que no siempre es verdad. De plano, vecino. Sí se puede ser mucho, mucho más torpe. Ahora a ver cómo lo resuelven.


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