RAFAEL CALZADA VÁZQUEZ
RAFAEL CALZADA VÁZQUEZ

Hace un tiempo, cuando se conformaba MORENA, tuve la oportunidad de conversar con Gilberto Del Real, a quien tuve el privilegio de acercarme cuando el PRD, nos envió como promotores de las campañas de Fresnillo, cuando se dio la coyuntura de elecciones de Antonio Mejía contra Miguel Alonso.

Coincidimos varias veces en el trabajo con Luis Medina, en aquellas ocasiones tuve oportunidad de compartirles mis reflexiones al respecto del PRD, al que yo veía desdibujándose, perdiendo el rumbo, pragmatizándose, volviéndose “dialoguista” y negociador con las otras fuerzas políticas.

Se veían venir, por un lado la conformación de un polo de oposición izquierdosa en torno a López Obrador, con el que los tres compartíamos simpatía.  Lo que fue esa Ola o Tsunami, que llevó a Andrés a la presidencia;  por otro lado se veía venir la septicemia (infección generalizada) de la política en el viejo régimen.

Nos quejábamos de los dueños de los partidos y de los cacicazgos.  El oportunismo de los amigos de los  políticos que se convertían en cuadros políticos, a la protección de sus jefes-amigos, en contraposición de la enseñanza de Don Jesús Reyes Heroles, que decía que los políticos tenemos que ser amigos de los políticos y no hacer políticos a nuestros amigos.

Cuando me invitaban ambos a conformar a MORENA, como partido político, les decía que veía venir los mismos vicios por los que me fui del PRI y por los que estaba a punto de irme del PRD, pero que ayudaría en medida de lo posible, que promovería las acciones del pg y del movimiento.

Ahora he visto como personajes como el autor de Héctor Belascoarán Shayne, han manifestado su convicción de que en efecto, la conformación de corrientes de intereses que sustituyen a las de opinión, el alineamiento de los intereses locales con los nacionales y la lucha descarnada por el poder de ambiciosos vulgares han venido transformando el movimiento de regeneración, que en mi opinión es de liberación en un sindicato de intereses.

Se vive a plenitud al perredización.

En Morena, afortunadamente conforme a la tradición política priísta sí existe un árbitro. Toda la política en el país, pero en forma especial la actividad de Morena, pivotea con Andrés.  A quien las distintas expresiones que convergen en ese mazacote que es morena han eventualmente recreado como el jefe de estado, jefe de gobierno y jefe de partido.

Ese rol, parece que no le resulta cómodo al presidente.

Tendrán que actuar las fuerzas del ejecutivo para acomodar las calabazas en el legislativo, donde por una parte en el senado hay nubarrones de ruptura, y en la cámara baja donde la presunta participación de Mario Delgado dejaría descabezada la fracción del partido del gobierno.

Las acusaciones de Martí Batres se leen como medidas de desesperación, recordándome el viejo tango que dice que “el que no llora no mama” pero también se leen como acciones de desencuentro y ruptura.  Flaco favor le hacen a la regeneración nacional.

Las llamadas de Monreal a la Unidad, curiosamente lo confirman como un político maduro, sagaz, cuajado. Al que necesariamente tendrá que respaldar el presidente so pena de desfondar el poder legislativo.  Se ve venir la integración de Martí Batres Guadarrama como funcionario de la 4T para mantener la imagen de paz y entendimiento en el partido que por ahora más que en el gobierno se ve como el partido del gobierno.

Se ve venir también la declinación de Yeidkol a favor de Mario Delgado.  En ambos casos las primeras escaramuzas rumbo a la sucesión le favorecen al grupo conformado por el Zacatecano en claro acuerdo con Marcelo Ebrard.

 

rcalzadav@gmail.com


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