PABLO PEDROZA BERNAL
PABLO PEDROZA BERNAL

Como usuarios del lenguaje, ya que, regresando a Monedero: el lenguaje es una herencia poderosa que nos habla. Biendecir es dialogar; maldecir monologar, recuperar la política es desterrar los monólogos y regresar a los diálogos

Ya en su El Gobierno de las Palabras, política para tiempos de confusión (2009), Juan Carlos Monedero advertía: En la Roma clásica a los esclavos se les llamaba instrumenti vocal, los judios eran unmenschen; en las barriadas pobres de Colombia, los niños de la calle son desechables. (En México FIFÍS, MAFIAS…) Nombres que excluyen e impiden que la polis sea diálogo. Cuando hoy el objetivo es ser cliente, ¿dónde queda la política?

Traigo cuento a Monedero a razón del artículo publicado el día de ayer por Federico Reyes Heroles, en la sección nacional de Reforma, que se publica en El Diario NTR, y su razonamiento acerca de la colonización del lenguaje por el poder presidencial, y la dificultad de la crítica ante tal colonización que dibuja como hechizo de palabras.

Y es que lo escrito por Federico es la visualización de un fenómeno mayor, uno caracterizado por el cambio de régimen que anuncia el fin de la política, de ahí que actores que equilibran mejor diálogo y conflicto, se alumbren y sean visibles como expertos operadores, la disminución en uno, acrecienta las cualidades en el otro, mientras uno opera, consenso, el otro descalifica, excluye.

Y debiera llamarnos a poner atención, como usuarios del lenguaje, ya que, regresando a Monedero: el lenguaje es una herencia poderosa que nos habla. Biendecir es dialogar; maldecir monologar, recuperar la política es desterrar los monólogos y regresar a los diálogos que den sentido a la vida.

Sería lamentable que desde el atrio, más que para canalizar la fuerza participativa de la sociedad en lograr quizá lo mismo, o más que en el pasado, se utilizará para seguir induciendo con base en una breve maqueta de ideas y respuestas, descalificaciones y calificativos que enseñen a todos que más que diálogo, el argumento y la confluencia, la descalificación y desconocimiento, del otro sea la nueva escuela mexicana.

Moviéndome al extremo, en este hechizo de las palabras, no vayamos a pasar de la apología del narco, a la apología de la descalificación y el linchamiento del otro. Ejemplo somos.

No podemos dejar de observar también que, derivado de esta colonización del lenguaje y de lo que de la realidad dice, se percibe en el ánimo del Capitán de la 4T, de imbuir la sensación de que en su antipolítica cualquier cosa puede suceder, de que lo improbable ya no lo es tanto, ello no sería poco preocupante, sino se nos interpelara el hecho de que no tenemos control sobre el mundo, ni en un diseño teórico ni configuración práctica, pese al hechizo de la palabra LA INCERTIDUMBRE ES.

Me despido con Innerrarity apelando a la responsabilidad que hoy nos apremia desde la palabra y la escritura

“Si estamos en una época de creciente incertidumbre no es porque alguien esté deliberadamente creando confusión (o no sólo por eso), sino porque carecemos de instrumentos que organicen los datos, ponderen los juicios y ofrezcan una visión coherente de la realidad. Necesitamos esta intervención de los medios como instrumentos de orientación en entornos poblados de mentiras, por supuesto, pero todavía más de datos irrelevantes y estados de ánimo confusos. Esta defensa de las mediaciones no supone rendirse a la autoridad de algún árbitro privilegiado, entre otras cosas porque hay muchas mediaciones que compiten entre sí; es un reconocimiento de que nuestras limitaciones cognitivas no proceden de que sea escasa la información, sino de que no andamos sobrados de instrumentos para hacer frente a la complejidad del mundo y orientarnos en él.”

*Coordinador de Asesores de Gobierno del Estado de Zacatecas


Los comentarios están cerrados.