ADOLFO DÁVILA JR.
ADOLFO DÁVILA JR.

En ambos casos, la economía y el ahorro presupuestal, se generan disponibilidades financieras a favor del gobierno, las cuales se pueden canalizar a otros programas de acuerdo con la reglamentación aplicable a estos casos

El Gobierno Federal se mueve por tradición de manera lenta, son seis largos años los que tienen como gestión y eso los hace accionar de forma aletargada. Agregamos a eso que en el cambio de poder hay también un cambio de partido, además, es un cambio de derecha a izquierda, en lo que le entienden, en lo que desplazan la estructura del gobierno anterior, en lo que comienzan a ejercer sus programas o a estructurar sus políticas. El resultado es el que vemos: una parálisis en el gasto público que puede tener o está teniendo consecuencias graves en el país.

En distintos ámbitos y sectores de México se ha comentado el tema del subejercicio presupuestal en que incurre ahora el Gobierno Federal. Nada menos ayer escuchaba un ejemplo del estado de Guerrero, donde los campesinos no reciben sus fertilizantes, ya que el Gobierno Federal decidió ya no entregar el dinero al Gobierno del Estado y operar el programa de entrega de este producto directamente, y por ello, se están perdiendo cosechas, el fertilizante no se ha entregado, los productores están desesperados y los proveedores que entregaban el material no tienen compra alguna del Gobierno Federal, esto describe pérdidas económicas, inmovilismo y tortuguismo, subejercicio presupuestal.

El gasto público ejercido bajo presupuestos tiene algunas consideraciones importantes que debemos entender, y para explicarlas voy a utilizar un ejemplo citando las famosas pipas que se compraron para que PEMEX distribuyera el combustible durante la estrategia y lucha contra los huachicoleros, tema del que curiosamente ya no se ha dicho nada.

Primero explicaré lo que es una economía presupuestal, y en ejemplo de las pipas supongamos que se compraron quinientas, y que cada una tenía un valor de dos millones y medio de pesos. Pero pensando que se hubieran licitado y que hubiera buenas propuestas, el precio pudo haber bajado hasta los dos millones doscientos mil pesos, por lo que el gobierno habría conseguido una economía, es decir, las quinientas pipas salieron trescientos mil pesos más baratas cada una, así se tendría una economía de ciento cincuenta millones de pesos.

Segundo, un ahorro presupuestal. Éste sucede cuando en lugar de comprar los quinientas pipas que estaban presupuestadas, por alguna razón se determina que son suficientes cuatrocientas, y que ya no se requieren más, entonces al no comprar las cien restantes y teniendo éstas un costo de dos millones y medio cada una, el gobierno tendría un ahorro presupuestal de doscientos cincuenta millones de pesos.

En ambos casos, la economía y el ahorro presupuestal, se generan disponibilidades financieras a favor del gobierno, las cuales se pueden canalizar a otros programas de acuerdo con la reglamentación aplicable a estos casos.

Ahora bien, el gasto público o los presupuestos tienen velocidad u oportunidad, si, es importante gastar en el momento adecuado o en el momento presupuestado. Un ejemplo de ello es lo que mencionaba de los fertilizantes, pero si retomamos el tema de las pipas, si en este momento se requieren comprar para la estrategia de reparto de combustible y que no se vea afectado el país y la economía por la falta de gasolinas (tal y como en la realidad ocurrió), ¿Qué pasaría si las pipas se compraran hasta septiembre, octubre o noviembre? Durante los primeros meses del año tendríamos un subejercicio presupuestal, es decir, debiendo gastar en estos meses no se gasta, pero más adelante se realiza el gasto, la tardanza, la lentitud, el subejercicio, habrá hecho estragos en la economía, en los programas, en México.

Un político Zacatecano opinó que es prematuro hablar de subejercicios presupuestales del Gobierno Federal porque aún no termina el año. Tantos años viviendo del presupuesto y me doy cuenta que nunca le ha entendido, pero lo de ahora es justificar la ineficiencia, cueste lo que cueste. Los subejercicios del gasto público dañan, el tiempo lo dirá.

ADOLFO DÁVILA JR.

adhfito@hotmail.com


Los comentarios están cerrados.