FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

En el transcurso de la semana pasada, nuestros célebres diputados debieron discutir, en comisiones, el dictamen de reforma al Código Familiar del estado, para autorizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. O sea, nuestros legisladores se pondrán (eso espero) a la altura de los nuevos tiempos. No existe ya ningún pretexto para salir con que a “chuchita la bolsearon”, ya es momento de abrir los ojos al siglo XXI.

Y digo que ya es hora, porque parece que a nuestros representantes les cuesta mucho trabajo “pensar un poco”, en la necesidad de regular jurídicamente la unión entre personas del mismo sexo y, con ello, acatar las diversas resoluciones de nuestro máximo tribunal de justicia. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha insistido, no sin reflexionar y discutir ampliamente, en que, el concepto matrimonio, no debe entenderse únicamente como la unión de un hombre y una mujer. Un ejemplo del criterio asumido por la Corte, es la jurisprudencia denominada: “MATRIMONIO, LA LEY DE CUALQUIER ENTIDAD QUE, POR UN LADO, CONSIDERE QUE LA FINALIDAD DE AQUÉL ES LA PROCREACIÓN Y/O QUE LO DEFINA COMO EL QUE SE CELEBRA ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER, ES INCONSTITUCIONAL”.

Con ese criterio, el Tribunal ha declarado, contrarias a la Constitución, reformas en los estados de Jalisco y Colima, entre otros, pues las mismas no son, sino opuestas al derecho humano de igualdad y de no discriminación. Aun y cuando diversos grupos y organizaciones pelen tremendos ojotes y lancen excomuniones a diestra y siniestra, toda prohibición de la unión entre personas del mismo sexo es atentatoria a lo dispuesto en nuestra Constitución y los Tratados Internacionales que nuestro país ha suscrito y ratificado (Principio de Convencionalidad).

Es cierto que no todos los países que aceptan dichas uniones, le han denominado matrimonio en sus legislaciones. Algunas sociedades le denominan: Cohabitaciones, Pactos de Solidaridad (sin ser salinistas, que conste), Uniones Civiles o Sociedades de Convivencia. Pero el chiste sigue siendo el mismo, aceptan que dichas uniones forman parte de los derechos humanos. ¿Por qué tanta negativa a legislar en Zacatecas dichas uniones? Puede ser por muchas razones: ignorancia, códigos morales y religiosos, fanatismo o simplemente porque se les hinchan.

Muchos legisladores se ven ante sus ministros religiosos siendo regañados por atentar contra los valores de su iglesia, por andar aceptando esos actos del “chamuco”. Pero, hemos de decir que, no fueron electos por sus convicciones religiosas. Nel. Su función esencial es regular las relaciones humanas para darles efectos jurídicos, de los que emanan derechos y obligaciones, por supuesto. Y en el caso que nos ocupa, es regular una situación que ya existe en los hechos. Por supuesto que es válido que se reúnan con grupos u organizaciones a favor y en contra, que valoren sus opiniones, que oigan sus críticas, pero por simple cortesía republicana, nada más.  Deben de recordar que en nuestro régimen de separación de poderes, la determinación final sobre conflictos jurídicos corresponde a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que, –como ya señalamos- ha decidido que toda norma que prohíba estas uniones es simple y sencillamente INCONSTITUCIONAL. Así de claro y de sencillo, sin hacer panchos ni revolcarse en el suelo. ¿Juraron cumplir y hacer cumplir la Constitución? Pues ahí está mis cuates, nada de hacerle al monje loco, discutir en comisiones la reforma y aprobarla en el pleno.

Me queda claro que las iglesias (principalmente la católica), valiéndoles un pepino la histórica separación del estado, harán sus cristianos esfuerzos por cuestionar y oponerse a los matrimonios igualitarios (en el catecismo, el sermón y demás espacios). Pero mis finos y santos varones, la rueda de la historia no podrán detenerla.

¡ESOS DIPUTADOS GACHOS, YA APRUEBEN LOS MATRIMONIOS IGUALITARIOS!

 

 

¿Juraron cumplir y hacer cumplir la Constitución? Pues ahí está mis cuates, nada de hacerle al monje loco, discutir en comisiones la reforma y aprobarla en el pleno


Los comentarios están cerrados.