Alberto Chiu
Alberto Chiu

Que si hay muchos o pocos aviadores; que si son del gobierno del estado o de los municipios; que si van a compulsar las listas y dilucidar dónde están y quiénes son y cuánto se están embolsando… hasta el momento, palabras. Palabras que, en algún momento, espero ver traducidas en acciones concretas para optimizar el gobierno, para hacer más eficiente el gasto público, para adelgazar la obesísima nómina burocrática y mucho más.

Aquí el asunto es que al parecer la “revelación” del auditor Raúl Brito Berúmen, respecto al número de “aviadores” en el gobierno o los gobiernos, ni reveló ni espantó ni asombró a nadie, por la sencilla razón de que muchos de esos casos los conocen, perfectamente, jefes, directores, secretarios de diversas oficinas, y cientos de los compañeros de trabajo de esos llamados “aviadores”.

En corrillos de prácticamente todas las dependencias se platica, se dice, y casi siempre se señala por debajo de la mesa, a “fulanito” o a “sutanito” que cobran como jefes siendo choferes, o a quienes se aparecen nomás el día de quincena en el banco, a retirar su dinero, sin aparecer nunca en las oficinas. Pero públicamente, medio mundo voltea al otro lado, se hace de la vista gorda, mientras la otra mitad jura y perjura no saber nada.

¿Es acaso una especie de complicidad masiva, gremial, grupal, que protege al que está cometiendo una irregularidad, con la esperanza de algún día llegar a ser protegido de la misma manera, al cometer una irregularidad también? ¿De veras estamos así de mal?

Porque, digo, una cosa es no enterarse, y otra muy distinta el que medio mundo lo sepa y todos callen, cuando en este momento la transparencia y el combate a la corrupción (sí, eso es corrupción también) son las banderas y a la vez espadas con las que los nuevos gobiernos pretenden llevar a cabo su función de la mejor manera, y convencer a la ciudadanía de que realmente están trabajando.

El hecho de que las cifras exhibidas también por el Inegi, nos muestren que “nos sobran” burócratas, hace evidente al mismo tiempo que el gobierno (los gobiernos) se ratifican como los principales empleadores del estado, junto con la BUAZ, por ejemplo. Las aspiraciones de muchos jóvenes que actualmente cursan su educación profesional, consisten en conseguir un puesto en gobierno, sea como sea.

Nadie está peleado con la búsqueda de un modo de vivir que, además, les de cierta certeza a futuro (siendo empleado del gobierno, claro), pero este asunto de que la nómina burocrática esté supeditada al cumplimiento de compromisos de cuatitud, o de campaña, o de partido, y no supeditada al correcto y necesario funcionamiento del gobierno, ha convertido al gobierno en un pésimo vendedor de plazas laborales que, en un momento dado, consumirá tanto de sus propios recursos, que acabará por tronar.

Sí, seguramente hay aviadores. No sé si sean 400 o más. Pero todavía falta ver qué harán con ellos y con quienes hayan inflado irregularmente las nóminas. Falta la etapa de la sanción.


Nuestros lectores comentan

  1. Como bien dices «solo palabras» «secreto a voces» y no solo aviadores, gente sin capacidad en puestos de responsabilidad solo porque es tu cuate o compromiso de campaña

  2. No solo los aviadores si no también los que cobran los super bonos de 300 mil por mes, esos también son corruptos