Enrique Laviada
Enrique Laviada

Me parece muy bien que el señor Benjamín Medrano haya rectificado su postura inicial de rechazar cualquier posibilidad de cambio en el programa musical de la Feria Nacional de Zacatecas (Fenaza), por su contenido misógino y su indeseable incitación a la violencia o la apología del delito que subyace en sus letras, por fin algo aceptó, aunque fuera medio a regañadientes y enredado en sus propias palabras, genio y figura, dicen.

Para ponerlo en sus propios términos, el punto es que con su anuncio de ayer, Medrano trata de responder a los reclamos de las organizaciones encargadas de la defensa de los derechos de las mujeres, a pesar de que ha sido insuficiente y a continuación, muy a su manera, acompañara sus declaraciones con el alegato de que no se encuentra “secuestrado  por los gustos de unas gentes”, así lo dijo, quizá un tanto terco en demostrarnos que no entiende, pero atiende.

La cancelación de algunos exponentes del género violento (por llamarle de algún modo), aseveró el señor Medrano, es una muestra más del respeto, la sensibilidad, los valores y la responsabilidad social y familiar del gobernador Alejandro Tello y de su señora esposa, la doctora Cristina Rodríguez, no obstante que se hubiesen hecho de la vista gorda al momento de su fulgurante presentación en la gala convocada para el efecto, hace apenas algunos días, pecata minuta, pues.

Pero se vale rectificar.

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Tanto así, que en un acto de buena fe, nos dice el señor Medrano, se habló con los representantes de un tal Gerardo Ortiz, quizá uno de los más señalados, no sólo aquí, sino a nivel nacional e internacional, por ser uno de sus exponentes más destacados (ironía cruel), para que, si no se podía cancelar su presentación, por lo menos se revisara su repertorio, con tal de no contribuir al pesado clima de violencia en el que nos encontramos.

Cabe aquí recordar, y así lo hizo el mismo señor Medrano, que el tal Ortiz fue incluso detenido por la promoción de un video (con una canción suya) en el que se incluyen asesinatos y específicamente un feminicidio; aunque aclaró (es un decir) que el cantante efectivamente fue acusado de apología de tales delitos, pero, acá nada tuvimos que ver, “porque todo sucedió en Jalisco”, con lo que insistió Medrano en demostrar que no entiende, pero atiende.

Por último, el señor Medrano nos regaló una joya de declaración, al confirmar que “desde muy joven” es partidario de las causas feministas y lo ha “gritado públicamente” y se declaró nuevamente orgulloso de su homosexualidad (aunque no viniera al caso), todo para confirmar que no se sentía víctima de una “imposición”, supongo que en referencia a quienes, antes, llamó mojigatas, para luego invitarlas a ellas y a todos sus críticos, en uno de sus característicos desplantes, a que si no les gustaba el programa de la Feria, pues no fueran y punto.

Pero se vale rectificar.

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 Acertijo

Ya ni en lo suyo

 


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