ALFONSO DEL REAL LÓPEZ | NTRZACATECAS.COM
ALFONSO DEL REAL LÓPEZ | NTRZACATECAS.COM

Cartas a David. Misivas para dentro de muy poco…

Alfonso Carlos Del Real López / Politólogo

Hablé con el maestro Marco y le pareció bien la idea de estas misivas. Le expliqué brevemente mis consideraciones acerca de que se quede este registro para la posteridad de cosas que te quiero compartir, aunque no las leas de momento y lo hagas en un futuro. Ojalá.

Verás. Sé que tienes una vida por delante llena de muchos retos profesionales. La vida –llamémosle así al conjunto de circunstancias que conspiran para que seas considerado alguien con futuro promisorio– te ha llevado por un sinnúmero de lugares de diversa naturaleza que crean en ti una identidad y una especie de “destino manifiesto”. Ese destino se interpreta como “guiar a tu pueblo”, cual Moisés, pero sin la parte del dogma de fe. Simplemente asumir una responsabilidad pública derivada de la confianza de los demás.

Sí, David, hay mucho por delante en tu camino profesional. De una u otra forma eres la representación de la confianza de muchos que anhelan la posibilidad de tener un mejor futuro. Dentro de esa idea –un mejor futuro– por supuesto que están considerados quienes ven en ti la posibilidad de convertirse en elementos de poder, quienes creen que por fin tendrán justicia, quienes quieren aportar para una mejor vida, quienes tienen mucha visión y confían en su conocimiento y criterio para abonar a ese escenario, quienes ambicionan tener un lugar de dominación, quienes solamente quieren incrustarse en un espacio “seguro” y “trabajar”, quienes tienen, como dijo alguna vez alguien con final trágico, “sed y hambre de justicia”. Hay de todo, David.

En los menesteres en lo que te has enrolado, hay muchísimos temas que se deben considerar. No escribiré aquí que esos temas sean cosas que debas dominar, pero sí que sean cosas que debes considerar de manera enfática, y tener a tu alrededor a personas que te sean tan leales que te digan la verdad sin tapujos, para que comprendas desde diferentes perspectivas los tópicos que se vuelen complejos. Porque no hay tema fácil cuando eres servidor público, David. Quien así lo asegura, créeme, es un fanfarrón despreocupado. Esos no valen la pena. Lo que sí vale la pena es darse el tiempo para tratar de entender algo que, eventualmente, si no es atendido en su justa dimensión, escala hasta convertirse en un problema.

Desde donde creo que estás, ya hay una gran historia detrás de ti. Entre el conocimiento científico, académico, social, la experiencia profesional-laboral, la vida personal y otros trajines, ya hay suela desgastada. Pero nunca es suficiente, porque no siempre se sabe cuánto vuelo hay que agarrar para volar.

La historia en general de nuestro país tiene a muy pocos personajes con nivel de “estadista”, como se dice en el argot, que fueron visionarios más allá de su propio tiempo y circunstancia. Claro, con esto no quiero decir que estés obligado a ello, David, sino que simplemente seas consciente de que las circunstancias de antaño no son las mismas de ahora, aunque haya problemáticas similares. Ahora, estamos en un mundo mucho más complicado –y depredado– que hace no muchos años, incluso que cuando tú naciste. Pero la complejidad sube de nivel todos los días. Hoy, las sociedades son más complejas, las familias son diversas, los valores son distintos, la ley es más rigurosa y menos respetada, los países tienen un vuelco nacionalista, los fenómenos naturales son más desgarradores, los avances tecnológicos son avasalladores, la naturaleza humana es irrestricta, y tantas cosas más. La globalización es conflicto permanente entre lo que tienes y lo que ves en tu entorno en relación con lo que supuestamente existe en otras latitudes.

A ello, súmale que existen problemáticas de orden local que necesitan dimensión justa y orientación de sostenibilidad: la gobernabilidad pende de hilos en diferentes espacios; la inseguridad es un cáncer que está haciendo metástasis en las generaciones; el desarrollo económico –si existe– no reporta dividendos de justicia para la gente y es depredador de la naturaleza; los esquemas de finanzas públicas cada vez son más complejos; las femeninas, los niños y los adultos mayores pareciera que cada vez son más vulnerables, y en particular las primeras siguen en una posición social defenestrada; la cultura y el deporte son minimizados; la migración persiste lastimosamente; la planeación del desarrollo es una gran interrogante; y la corrupción y la impunidad duelen hoy más que nunca. Pero no hacemos nada.

Sí, David. Hay mucho por hacer. Pero pensemos si lo queremos hacer nada más por hacerlo, o lo haremos para transformar, con método y con fines. Tendrás que elegir.

 


Los comentarios están cerrados.