René Fernando Lara Cervantes
René Fernando Lara Cervantes

SUMARIO: En la elaboración de los programas estatales de cambio climático se considera crucial la participación de la ciudadanía para construir una Agenda Climática donde se definan los temas prioritarios que orienten las acciones de adaptación y mitigación.

La frecuencia con la que se reporta información en los medios de comunicación relacionada con el cambio climático, tal como información científica o sucesos relacionados con ésta, va en aumento. En este aspecto, hay que reconocer que las señales de este fenómeno comienzan a acumularse en el mundo. Por ejemplo, de acuerdo con El País, a lo largo del último decenio se han registrado en el mundo ocho de los 10 años más cálidos desde que se cuenta con información fiable. Sin embargo, a pesar de que el cambio climático es un problema grave que no se puede revertir, sí se puede mitigar si se toman las acciones necesarias, al mismo tiempo que se mejore nuestra capacidad adaptativa.

En la lucha contra el cambio climático destaca la huelga estudiantil del viernes 15 de marzo, en la que en más de un millar de ciudades del mundo una gran cantidad de jóvenes protestaron por la falta de inacción y la falta de resultados de los gobiernos ante esta crisis ambiental. A las manifestaciones se sumaron 123 países donde estaban planeados más de dos mil eventos. Este movimiento, que puede ser denominado #FridaysforFuture (viernes por el futuro), se ha inspirado en Greta Thunberg, una estudiante sueca de 16 años, quien desde agosto de 2018 realiza cada viernes una huelga escolar para manifestarse frente al Parlamento sueco, donde pide que se actúe de inmediato contra el cambio climático. Asimismo, Greta ha llevado su discurso a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y al Foro Económico Mundial de Davos, e incluso ha sido nominada al Premio Nobel de la Paz por sus acciones, al reconocerse al cambio climático como una de las principales causas de conflictos. En general, a su causa se unen generaciones de estudiantes que estudian en sus aulas información científica disponible sobre este tema, y quienes consideran que se les está heredando una crisis de la que no son responsables. En este sentido, su reclamo está más que justificado y debería obligar a los gobiernos en todo el mundo a reflexionar sobre su compromiso en la materia, por lo que deberían orientar esfuerzos para determinar si se cuenta con los recursos y capacidades institucionales para llevar a cabo las acciones necesarias.

En México se cuenta con una Ley General de Cambio Climático para orientar la Política Nacional en la materia, la cual se puede consultar en la Estrategia Nacional 10-20-40 y en el Programa Especial de Cambio Climático 2014-2018, en la que se identifican los problemas prioritarios y se establecen las metas y objetivos en cuanto a mitigación y adaptación del cambio climático. Sin embargo, los avances

en el cumplimento de la Política Nacional de Cambio Climático están condicionados al progreso de los estados y municipios del país, los cuales en general tienen deficiencias en el diseño de propuestas científica y económicamente factibles. De acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), en el documento Materiales de capacitación para las entidades federativas en la elaboración de sus acciones de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero, se refiere que las acciones de mitigación carecían de una metodología de cuantificación que permitiera medir, reportar y verificar el aporte de estas acciones a la Política Nacional de Cambio Climático. Además, tampoco existían metodologías para priorizar acciones, tiempos de establecimiento, indicadores, ni un análisis costo-beneficio. Por otro lado, en el texto Resultados y recomendaciones de la evaluación estratégica del avance subnacional de la Política Nacional de Cambio Climático, publicado en el Diario Oficial de la Federación, el pasado mes de febrero, donde el INECC realizó una valoración con base en seis entidades federativas y tres municipios por cada una ellas, los resultados arrojaron que no hay evidencia de que los impactos al cambio climático estén entendidos por las comunidades afectadas ni por las autoridades responsables. Asimismo, se detectó una falta de capacidades y de recursos para hacer frente a eventos hidrometeorológicos extremos, factores que limitan la reducción de la vulnerabilidad de la población y los sectores productivos. Esto es de suma importancia, pues en la elaboración de los programas estatales de cambio climático se considera crucial la participación de la ciudadanía para construir una Agenda Climática donde se definan los temas prioritarios que orienten las acciones de adaptación y mitigación.

Como ya se mostró anteriormente, la conciencia sobre la gravedad de los impactos del cambio climático va en aumento a nivel mundial. No obstante, en México existe un rezago a nivel social institucional. Por lo anterior, es importante aumentar los esfuerzos en materia de educación ambiental y garantizar un proceso participativo adecuado, así como mejorar la capacitación de las entidades y municipios en el país para que incorporen las demandas sociales en una política estatal, que a su vez contribuya a las metas y objetivos nacionales. Sin lugar a dudas, este reto es enorme y requerirá de una gran voluntad política, así como de una sociedad civil empática y proactiva.


Los comentarios están cerrados.