FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

EL IMPUESTO ECOLÓGICO Y LAS FANFARRIAS

¡Qué suenen las fanfarrias y que brillen en el cielo los juegos pirotécnicos! ¡Zacatecas está de fiesta¡ ¡Las armas zacatecanas se han cubierto de gloria! La pregunta es: ¿y por qué tanto pinche pancho? Ahí, está el detalle mis estimados. Resulta que en sesión del Pleno de la Suprema Corte de (In)Justicia de la Nación, se aprobó por mayoría de 8 votos, la controversia constitucional interpuesta por Kike “Sin Gaviota” Peña, en contra del llamado “Impuesto Ecológico”, impulsado por el góber de Zacatecas Alejandro “El Diferente” Tello.

Y contra lo que muchos suponíamos, por su carácter chimoltrufio,  el máximo tribunal del país determinó que nuestra entidad si tiene facultades para imponer tributos, en materia de ecología, a las empresas que tanto cochinero desparraman en suelo zacatecano. Pero, (el méndigo pero  de siempre) los santos varones y mujeres del tribilín, dijeron que ese impuesto no se debe de gastar a lo baboso, o sea, nada que voy a construir un ranchito o le voy a pagar a los maestros o voy a resanar las carreteras, nel; el dichoso impuesto debe de aplicarse en remediar los estragos de la contaminación (suelo, subsuelo y aire). Y ahí fue donde la puerca torció el rabo. Porque –supongo- en la administración estatal ya se habían hecho cuentas alegres de cómo jijos buscarle un remedio al déficit presupuestal, pero nuestros altos conocedores del derecho dijeron que nones y que enmendarían la plana al congreso local, por lo que el proyecto final tendría modificaciones para darle un contenido claro y preciso a los vacíos de la ley zacatecana.

Aquí como que ya no gustó tanto la resolución, porque la frotadita de manos se había quedado sin razón. ¿Qué determinará la Corte? Pues sólo ellos lo saben y no cabrían especulaciones al respecto, digo, para no andar luego diciendo tontejadas o arrepintiéndose de lo dicho. Lo mejor es esperar y acatar la determinación del Tribilín. No analizarla, no salir a los medios a decir, “pues parece que la Corte quiere decir esto o lo otro”, never, la decisión es definitiva y deberá cumplirse al pie de la letra. Así que a ponerse a chambear y comenzar a elaborar los programas pertinentes en materia ambiental, a partir de un diagnóstico preciso, para aplicar esa lanita sin la tentación republicana y federalista de utilizarla para comprar chicles.

Y será mucho trabajo, cuando se menciona por parte de la autoridad que aún no hay planes ni programas. Y aquí surge una pregunta que es esencial en todo proceso legislativo: si no tienen diagnóstico, estudios, programas, planes ¿para qué chingaos aprobaron la ley nuestros diputados? ¿Nomás levantaron la manita para quedar bien? Si así fue, qué desgracia para los zacatecanos tener un Poder Legislativo de tal naturaleza. Zacatecas requiere con urgencia de un proyecto amplio para combatir, de manera frontal, la precarización de nuestro medio ambiente y esto, amigos, es fundamental en la recuperación de los espacios públicos. Las empresas han explotado por años nuestros recursos naturales y es su deber cooperar con la autoridad, para dignificar la condición humana. Y no se asusten, que sus ganancias no mermarían (como lo dijo en su Teoría Tributaria, David Ricardo en el siglo XIX), sólo operaría un cambio benéfico en la sociedad: la  distribución de la riqueza.

De manera que la resolución de la Suprema Corte no es anticapitalista ni atenta contra los valores sagrados del libre mercado. La resolución se suma a una corriente de modernización del capital como ya sucede en otros países del mundo. Así que mis queridos empresaurios, ustedes sigan metiéndole lana al aparato productivo y no chillen, que sus ganancias seguirán siendo importantes. Recuerden: al César lo que es del César y a Zacatecas un impuesto moderado. Por lo pronto les pido que azoten anticipadamente con una lana para que, el gobierno estatal, pueda pagar los aperitivos, vinos y botanas, que pidieron fiadas para celebrar el triunfo histórico del gobierno “diferente”. Chale.

¡MIRA BARTOLA, AHÍ TE DEJO ESOS DOS PESOS!


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