Enrique Laviada
Enrique Laviada

Será hoy cuando los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resuelvan sobre los llamados impuestos ecológicos y se espera que la nueva formulación ponga en completo orden la metodología y el sentido preciso de su aplicación, sin dejar dudas ni lagunas que pudieran desnaturalizarlo.

Como ya bien se sabe, la iniciativa impulsada por el gobernador de Zacatecas tendrá, sin duda, repercusiones nacionales de gran importancia para todo el país.

Y ése es exactamente el problema, pues en su formulación original aparecen conceptos que no corresponden a la materia ecológica, o no necesariamente tendrían que considerarse para su cobro, como la condición deficitaria de la educación en la entidad, la infraestructura de salud y la seguridad pública.

Los criterios que definan los ministros, pienso, serán más que candados y tendrán el objetivo, según se puede apreciar, no de hacer ajustes o correcciones al proyecto original, sino literalmente ponerlo sobre sus pies, haciendo contribuciones incluso de carácter legislativo, dentro de sus facultades.

Más que candados.

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Se puede suponer que este mismo lunes, además, quedarán resueltas las interrogantes acerca de los cobros ya realizados, así como la suerte que correrán los amparos interpuestos por importantes empresas que consideraron, en su momento, que los impuestos ecológicos de Zacatecas eran lesivos y tenían fines simplemente recaudatorios, tal como lo declararon hace meses.

Por cierto, vale mencionar que la aprobación de esos impuestos afectaría a una parte muy grande de los sectores económicos primarios y terciarios, insisto, a escala nacional, con lo que hablamos de una masa enorme de capitales.

Por cierto, no se menciona mucho, pero tales impuestos no sólo tendrían que ver con las empresas privadas, sino también con las grandes empresas que son propiedad del Estado, como la petrolera o la eléctrica, entre las más importantes.

De modo que será en verdad interesante atestiguar la discusión de los ministros, cuyo resultado será histórico, precisamente por la manera en la que la Corte haga una nueva formulación.

Más que candados.

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Por mi parte, sostengo que la sola pretensión de quienes hicieron creer al gobernador Alejandro Tello, acerca de que un nuevo impuesto, disfrazado de ecológico, podría aliviar sus penurias presupuestales, es una engañifa insostenible.

No alcanzo a comprender cómo pudieron pensar que los recursos adicionales obtenidos por esa vía podrían resolver tragedias deficitarias como las que se viven en el sector educativo, sólo para usar el ejemplo que me parece más escandaloso.

Si vamos más allá de los asuntos legales, una idea (es ironía) semejante, sólo se convertiría en una trampa que podría ser más contaminante que los problemas que supuestamente remediaría.

Es muy lamentable, por último, que el gobierno de Zacatecas carezca de un diagnóstico especializado y de los proyectos ecológicos y de remediación ambiental, antes de proponer un impuesto que realmente contribuya a la materia que supuestamente le da origen.

De ahí que el trabajo realizado por los ministros de la SCJN fuese constructivo, en un sentido ético, incluso, de manera que su coincidencia con la teoría tributaria no dejara lugar a dudas ni malos pensamientos o simples trucos financieros.

Más que candados.

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Acertijo

Hay victorias que pueden causar graves daños al vencedor, al grado de confundirse con la derrota.


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