Alberto Chiu
Alberto Chiu

La toma de edificios llevada a cabo por maestros de Telesecundarias del estado, en la sede gubernamental de Ciudad Administrativa, además de poner en jaque el funcionamiento del gobierno (aunque sea sólo por un día, ya con afectaciones en otros municipios), detonó una serie de revelaciones que, a decir de varios observadores de la política local, podría derivar en alimentar la curiosidad de muchos ciudadanos sobre los emolumentos de quienes trabajan en alguna rama del servicio público.

No falta, por supuesto, quien se pregunte ¿cómo está eso de que hay profes de telesecundaria que ganan más que el presidente López Obrador? ¿Y más que el gobernador Alejandro Tello? ¿Y cómo es que si ganan tanto, están todavía pidiendo ganar más y con una mano en la cintura son capaces de paralizar momentáneamente al gobierno?

¿Y cómo está eso de que la secretaria de Educación, Gema Mercado, tan buena para sacar estadísticas y hacer cuentas, nos explica que es mínimo el porcentaje de profes de telesecundaria que se manifiestan, y sin embargo no logra ni ella ni el secretario de Finanzas, Jorge Miranda, acordar nada ni convencer a nadie de que retiren el bloqueo en Ciudad Administrativa?

¿Y cómo está eso de que entonces parece que unos “poquitos” profesores de telesecundaria son capaces de tener al gobierno como rehén de una negociación que, según la autoridad estatal, ni siquiera debería estar discutiéndose, porque ellos son de los más beneficiados de entre los servidores públicos, pues tienen más del doble de bonos y prestaciones que otros burócratas?

No se entiende, claro, que si la manifestación de los profesores es tan “menor”, como insiste el gobierno, no se pueda ni contener, ni controlar, ni disolver de una manera civilizada por la vía política, o siquiera por la vía del diálogo –que no hay–, mucho menos por la intervención del secretario general de gobierno, Jehú Eduí Salas, cuya ausencia es notoria en un asunto que claramente tendría que estar dentro de su competencia.

Lamentablemente, una de las posibilidades que le dan a uno a pensar, es que aquí hay “gato encerrado”. O que tristemente ha prevalecido más el orgullo y la soberbia de ambas partes como para no llegar a un entendimiento. O que en el extremo de los casos, una de las partes está mintiendo descaradamente sobre lo que ganan los profesores… o lo que pretenden ocultar que ganan.

Y ya encarrerados en el ánimo de preguntar, y agradeciendo la claridad de la secretaria Mercado y el secretario Miranda, ¿entonces por qué no hacer público de una vez el tabulador completo de todos los funcionarios de gobierno, servidores públicos, profesores, policías, bomberos, médicos, etcétera, para que la gente nos vayamos enterando a dónde van los recursos que pagamos vía impuestos, pago de derechos y aprovechamientos, y de una vez nos explican exactamente dónde y en qué se están llevando a cabo políticas de “austeridad”?

Son preguntas, ojalá alguien, quien sea, las conteste… y nos revele la realidad.


Los comentarios están cerrados.