Alberto Chiu
Alberto Chiu

Luego de escuchar al alcalde capitalino Ulises Mejía Haro, tras regresar de su periplo por la Madre Patria –específicamente a Orihuela, a unos 20 kilómetros del Mediterráneo–, me quedaron algunas dudas sobre los frutos que daría dicho viaje en nuestro querido municipio de Zacatecas.

Digo, no es que el acto protocolario de hermanamiento con aquella bonita ciudad sea poca cosa, y que al menos en dicho acto se supone hubo discursos sobre la colaboración, cooperación, comunicación e intercambio de asuntos culturales, turísticos, etcétera, y todo eso está bien en el ámbito de la diplomacia, pero… ¿ir hasta allá para ver “nuevas” formas de recolectar basura?

Quizás esté siendo un tanto escéptico –lo reconozco–, pero es que me hacen recordar aquél famoso viaje a Almería, también en España, que emprendió la entonces alcaldesa Magdalena Núñez Monreal junto con Laurita García Medina, cuando nos platicaron que fueron a ver cómo hacerle para instalar aquí parques eoloeléctricos… y ver los sistemas de recolección de basura.

Finalmente un parque eólico de generación de energía eléctrica se vino instalando muchos años después, y el asunto de la basura… sigue igual.

Tenemos un relleno sanitario intermunicipal que ya está a tope en su primera etapa y continúa “estancado” su crecimiento por diversos factores, atribuibles precisamente a los ayuntamientos. Contamos con equipos de “hormiguitas” que, por más eficientes que son y con solvencia demuestran que chambean, no son suficientes para la gran cantidad de basura que generamos los ciudadanos.

No hay, todavía, una cultura de la separación de residuos sólidos y, quienes a final de cuentas empiezan a implementarla en casa, ven trastocada su buena intención pues en los camiones recolectores todo acaba revolviéndose nuevamente, excepto aquellos artículos que a los pepenadores les sirven para sacar un dinerito extra del reciclaje: plástico PET, vidrio, aluminio, papel. Todo lo demás, se revuelve y punto.

Y el asunto es que pasan los años y nomás no se implementa una política pública que concientice, de manera efectiva y definitiva, a la población para que separe sus desperdicios; ni se ordena adecuadamente un horario de recolección; ni se cuenta con un parque vehicular suficiente; ni se regula la actuación de los pepenadores; ni se le da suficiencia presupuestal al relleno sanitario para su crecimiento; ni se atrae la instalación de empresas recicladoras; ni… bueno, para qué seguirle.

Y ahora ¿qué de novedades nos traerán de España para la correcta –y beneficiosa– disposición de los residuos sólidos? ¿Será suficiente con la intentona de prohibir la venta de plásticos, unicel y otros elementos contaminantes en este municipio? ¿Cómo le harán para convencer a Guadalupe, si conforma con éste una zona conurbada que, lamentablemente, casi nunca se pone de acuerdo? ¿Qué nuevas ideas para la basura nos trajeron? Dudas, muchas dudas me quedaron del viajecito a España, donde dicen que se fueron a “ilustrar” sobre la basura. ¿Y a usted?


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