Enrique Laviada
Enrique Laviada

Al parecer tenemos pocos motivos para documentar nuestro entusiasmo frente a la llamada Cuarta Transformación (4T), a pesar de que un nutrido grupo de personajes que la impulsan son originarios y tienen un “gran compromiso” con nuestra entidad.

Entre los poderosos representantes de la 4T podemos mencionar a Ricardo Monreal, José Narro y Soledad Luévano, en el Senado; Alfonso Ramírez Cuellar, Alfredo Femat, Mirna Maldonado, Oscar Novella, Samuel Herrera, todos diputados federales.

En la cuenta deben entrar, desde luego, David Monreal quien ostenta un importante cargo en el Gobierno de México y Verónica Díaz delegada estatal para los programas de desarrollo.

Y por si fuera poco, la 4T gobierna los tres principales municipios, destacando el de Fresnillo, con Saúl Monreal a la cabeza.

Como nunca.

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Sin embargo, semejante representación y la importancia de sus posiciones, sólo trajo malas noticias en materia presupuestal, ya que el estado sufrió un brutal recorte, sin que hasta ahora exista una explicación convincente de parte de los legisladores, ni de los funcionarios aludidos.

Por desgracia, en las más recientes declaraciones de Verónica Díaz, por ejemplo, se menciona que la mutilación presupuestal tendrá como consuelo la “dispersión” de varios miles de millones en forma de becas y apoyos directos para “amplios sectores de la población”, lo que ha sido interpretado como una estrategia puramente clientelar y cuyo destino sería, acaso, el proceso electoral venidero.

A pesar de que en una de sus declaraciones matutinas el presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha señalado que vincular esos programas con Morena sería un delito, todo mundo en Zacatecas sabe que los coordinadores regionales del programa y los llamados Servidores de la Nación son militantes de Morena y el padrón que confeccionan está diseñado (es ironía) a su electoral imagen y semejanza.

Como nunca.

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En el caso del gobierno municipal de Fresnillo, Saúl Monreal padece por la falta de recursos suficientes, la violencia lejos de ceder se hace sofocante, para colmo su desempeño y las posibles formas de superar los retos creativamente compiten, contradictoriamente, con la figura de su hermano David, en la carrera por obtener la candidatura de Morena para las elecciones de 2021, que están más cerca de lo que se piensa.

En la capital del estado, aunque Ulises Mejía parece enderezar sus pasos, los alcances de su gobierno son extremadamente limitados, su distancia respecto del resto de los integrantes de la 4T es notoria, sus esfuerzos no se encuentran bien articulados y, por tanto, se concentra en una posible reelección, como si se tratara de un proceso en sí mismo.

En Guadalupe todo es vacío, literalmente a la deriva, luego de la solicitud de licencia de Julio César Chávez (ya de por sí metido en bretes por su ineptitud), en medio de un bonito (es ironía) desorden administrativo, cargado de mediocridad burocrática e incluso de corrupción y abusos, sin que alguien intente alguna solución.

De la bancada de la 4T en la actual legislatura local puede agregarse que es un desastre que sólo conviene a los intereses y negocios personales de quien, supuestamente, la dirige, un tal Jesús Padilla, a pesar de la enorme influencia que podrían tener como colectivo si en verdad estuvieran alineados con algún propósito político confiable, digamos que en sus propias palabras.

Y para cerrar el capítulo de inicio de la 4T en Zacatecas, aparece Morena dividida, colmada de recelos internos, pugnas baratas y una estrechez de miras que no deja de asombrar (es ironía) a propios y extraños.

Como nunca.

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Acertijo

Dícese del grupo que dirime proposiciones opuestas en tiempo, calidad y cantidad.


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