Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“El libro que sea, es un compañero también.”

Beatriz Gutiérrez Müller

 

¿Qué podría ser más noble que promover la lectura? Tanto es así que el presidente Andrés Manuel López Obrador se hizo acompañar de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, la “asesora honoraria” de la Coordinación de la Memoria Histórica y Cultural de México, para presentar su Estrategia Nacional de Lectura en Mocorito, Sinaloa, lugar de nacimiento de Arnoldo Martínez Verdugo, el dirigente histórico del Partido Comunista Mexicano, este 27 de enero.

“Un libro puede ser un camino para ser mejores personas, mejores mexicanos: la lectura despierta la conciencia y la imaginación; nos invita a reflexionar o a sentir; nos hace gozar, nos hace recordar o llorar”, declaró Gutiérrez Müller. El presidente, a su vez, citó a Engels, “el compañero de Marx”, que dijo que “Lo primero es que haya comida. Lo primero es que tengamos dónde vivir, cómo vestirnos, primero lo material. Pero tenemos que darle también importancia al fortalecimiento de valores.”

Detrás de estas generalidades, quien realmente presentó los detalles de la Estrategia Nacional de Lectura fue el gerente editorial, encargado de la dirección general del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, quien dijo que hay que “desterrar la idea de que leer es aburrido”. Pero ¿cuáles son las medidas concretas para lograrlo?

Taibo habló de disminuir los precios de los libros, de crear 130 nuevas librerías, de editar libros con precios de 10, 12 y 15 pesos, de instalar bibliotecas en casas de interés social. El mexicano no lee, afirmó, “porque el precio de los libros está muy caro”. Y añadió: “Vamos a forzar a que la industria editorial baje sus precios.”

Quizá las intenciones son buenas, pero las consecuencias pueden ser muy negativas. No estoy seguro que los mexicanos no leemos porque los libros son caros; los teléfonos celulares lo son más, pero el mercado no deja de crecer. Aunque así fuera, sin embargo, forzar a los editores a bajar precios no es la solución. Las editoriales mexicanas operan ya con márgenes de utilidad precarios. Los libros de texto gratuitos los excluyen del mercado de educación primaria, la principal fuente de ingresos de los editores de otros países, mientras que en otros campos tienen que hacer malabares para no perder dinero. Usar recursos gubernamentales para crearles una competencia desleal acabará con la industria editorial mexicana o la hará depender del ogro filantrópico.

Taibo propone crear 130 nuevas librerías. En el mundo entero, sin embargo, las librerías están desapareciendo para ser remplazadas por nuevas formas de adquisición de libros, como los dispositivos electrónicos. Con las nuevas librerías, por otra parte, Taibo crearía también una competencia desleal para las privadas y terminaría por hacer desaparecer a muchas.

Dice Taibo que va a pedir al Servicio Postal una reducción en el costo del envío de libros; pero el problema no es el precio, sino lo malo del servicio. Los paquetes tardan en llegar y muchos se pierden en el camino o llegan en mal estado.

Quizá la estrategia busque imponer un modelo ideológico antes que promover la lectura. Eso explicaría la elección del lugar de lanzamiento o la referencia a Engels. El propósito podría ser acabar con los editores y los libreros privados para dejar la edición y distribución en manos del gobierno con el propósito de promover su ideología. No en balde Antonio Gramsci, el brillante pensador comunista italiano, sostenía: “Adueñarnos del mundo de las ideas, para que las nuestras sean las ideas del mundo.”

 

Entrega directa

Una medida positiva de López Obrador es entregar los subsidios sociales directamente a los beneficiarios a través de transferencias electrónicas y no de organizaciones sociales o dependencias gubernamentales. Esto reducirá el costo, pero también la manipulación política.

 


Nuestros lectores comentan

  1. Todo muy bonito, solo una pregunta a propósito de la honradez, la esposa de Amlo que lo acompaña a sus giras como asesora honoraria, ella paga su trasporte y comidas o la pagamos nosotros, por aquello de que no debe utilizar recursos públicos. Seria bueno que nos lo dijeran. Y no es que queramos que se enganche el ganso.