ALEXA CARRILLO / Periodista en El Diario NTR
ALEXA CARRILLO / Periodista en El Diario NTR

En un viaje sin rumbo, las librerías y puestos de revistas en El Mineral son un escaparate a la realidad inversa de libros, cuentos y noticias internacionales; es una vuelta donde adolescentes, jóvenes y adultos buscan sus preferencias.

“No es que se encuentren libros en cada esquina”, comentó Silvia, dueña de la Librería Fresnillo. “Los libros sólo los buscan los apasionados a la lectura, o aquellos que quieren comenzar”.

Dentro de esta librería se encuentran obras de literatura clásica en un rincón, pues los protagonistas del lugar son revistas y periódicos. “Es lo que más consume la comunidad”. Sin embargo, existen personas para todo tipo de lectura. En otras estanterías hay obras de Edgar Allan Poe, William Shakespeare, Miguel de Cervantes, Dante Alighieri, entre otros.

“La literatura clásica forma parte de la formación de los jóvenes, muchos de ellos adquieren estos hábitos por una asignatura más que por el propio conocimiento, aunque esto no siempre es así”, afirmó Silvia.

Los best seller de novelas para adolescentes están en segundo plano. Son significativos para muchos jóvenes que gustan de la lectura; no obstante, los adultos también forman parte de ese mercado que incluye las revistas de manualidades, de entretenimiento, noticias sobre famosos, política y cocina, entre otros.

Las mujeres buscan superar el amor con lecturas de Walter Riso. Aunque también hay tomos de César Lozano para actitudes positivas. La lectura del emprendedor como Efecto Dominó y los 7 hábitos de las personas altamente efectivas invitan al lector a la acción.

Desde Paulo Coelho, animes, libros de poesía, aritmética, cálculo, Historias y leyendas de ultratumba, biografías de personajes famosos de México, ocultismo, ciencia ficción, El Corán, Literatura New Age, revistas para niños, libros de youtubers, Las Crónicas de Narnia, y de la segunda guerra mundial, están en la Librería Fresnillo.

Por esta razón, las personas optan por comprar en línea en las librerías más grandes de México. Para los aficionados es un mercado de diamantes. Angélica Echeverría afirmó que sus compras en Librería Gandhi superan los 2,000 pesos cada mes, por lo que autodenomina su casa una biblioteca.

 

Actualmente, las personas con conocimiento sobre el manejo de redes sociales encontraron la manera de desempolvar los libros consumidos, pues se realizan intercambios de éstos mediantes las redes o los círculos de lectura, propuestas que llegan a todos los interesados en conocer otro tipo de literatura y aceptan participar. Estas actividades también se realizan en los espacios públicos de Fresnillo, una vez al año.

 

Aunque aún prevalecen los puestos de revistas o quioscos de lectura, su mercado es específico. Los periódicos se encuentran en las farmacias, afuera de grandes misceláneas, con el bolero y los vendedores ambulantes. Su lectura, mayormente, es por hombres.

Al igual que el periódico, las revistas se consumen en los quioscos de los pasajes peatonales. Son de todo tipo, en especial para mujeres, manteniendo el libro Vaquero, las historietas de acción y las revistas de Muy interesante, así como las de adolescentes.

 

Existen dos librerías de contenido religioso en El Mineral: la Librería Católica y la Librería Cristiana. Ambas con literatura que da conocimiento y guía de las religiones. Éstas, aunque pequeñas, prevalecen a través del tiempo y abren las puertas a todo público.

Dos veces al año se recibe en el jardín de la Madre y el jardín Madero La Feria del libro, donde comerciantes de diversas partes de la república ponen a la venta obras de toda clase. En este lugar interactúan los amantes de libros, quienes comparten sus gustos y conocimientos.

Las personas gustan de un espacio de reflexión y disfrute de la lectura, así la biblioteca se convirtió en un lugar para el estudio de ciertos autores y clubs de lectura con la flexibilidad de obtener al momento, cuentos, novelas, narraciones, entre otros. Las cafeterías forman parte de esos espacios, incluyendo en su menú literatura para el gusto de todos, incluso para aquellos que se acompañan de la soledad.

 

Una ciudad que en cualquier interpretación no suele describirse como un pueblo culto, almacena entre sus rincones el conocimiento universal de los libros que se quedan en las mentes de personas que diariamente trabajan para llevar esta aventura a aquellos que les falta más lectura.

“Ningún libro de ningún tipo nos llevará al conocimiento pleno. Se termina uno y es momento de aprender o de vivir la experiencia del siguiente. Por eso creo que la vida se compara con los libros, porque así van de capítulo en capítulo, manteniendo historias que tienen un final”. Angélica  Echeverría.

 

 


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