Alberto Chiu
Alberto Chiu

Dícese de la expresión que uno usa cuando, al tomar una acción o una decisión, “expone el pecho”, es decir, se abre a la posibilidad de resultar lesionado al descubrir una parte vulnerable de sí mismo. Y así parecen estar poniéndose todos en las diferentes esferas de lo público, tanto en la Universidad Autónoma de Zacatecas, como en el gobierno del estado.

Por un lado, el rector Antonio Guzmán ya hizo público que ha solicitado que la UAZ sea auditada, puesta bajo el escrutinio de la federación, para que se vea y se note que hay manejo transparente de los recursos que le son otorgados, y que si encuentran algo en lo que haya que realizar algún cambio, pues lo digan lueguito para hacer las modificaciones pertinentes.

A decir de algunos universitarios preocupados, se abre al mismo tiempo la puerta (con esta auditoría) a que se revise –y por tanto, se someta a valoración– el contenido del Contrato Colectivo de Trabajo, con todos los riesgos que ello conlleva para (según esos universitarios) los beneficios que reciben actualmente muchos maestros. Riesgos de que desaparezcan esos beneficios, por supuesto.

Por otro lado, en alcaldías como la de Guadalupe también se exponen cada vez más al escrutinio público al hacerse públicas las deficiencias con las que se acomete el servicio a la ciudadanía y, ahora en el caso extremo de la separación del alcalde, queda todavía más en la duda de los guadalupenses el destino de ese municipio y en manos de quién quedan ahora las decisiones. Quizás, dicen, aquello vaya de mal en peor. Habrá que esperar.

En las oficinas de cada dependencia de gobierno estatal, mientras tanto, les ha dado el gobernador la tarea de que cada quien se ponga a rascarle a sus relaciones, a sus conocidos, a sus influencias (si es que las tienen) para que cada quien “jale” más recursos… porque a él aparentemente ya lo batearon lo suficiente.

Y si a eso le agregamos que, de a “tiro por viaje” las declaraciones de algunos de sus subordinados lo hacen quedar mal ya sea por contradecirlo, o por adelantársele, o por no hacerle caso alguno, pues es evidente que lo dejan expuesto (“de a pechito”) para que la crítica se le vaya encima en casi cualquier ocasión.

Ahora que se viene encima el pre-anunciado cambio en las delegaciones federales, y los cambios incluso de estructura de varias de ellas, será un momento clave también para ver si se “descubren” nuevas vulnerabilidades en la conducción de la política interior, en la coordinación con el gobierno federal, y hasta en la propia toma de decisiones locales de este gobierno.

Con semejantes escenarios, a veces se queda uno espantado de cuán fácil se ponen, todos los actores políticos locales y nacionales, “de pechito” para que la sociedad los ponga en tela de juicio. ¿Hasta cuándo aguantará ese escrutinio? La inconformidad y la incertidumbre siguen creciendo…


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