Alberto Chiu
Alberto Chiu

Con apenas una semana recorrida de este nuevo año, no cabe duda que los sentimientos que pueden percibirse de una buena parte de la población son más bien de temor y de incertidumbre, con todo y un leve aderezo de esperanza, por lo difícil que se presenta la vida en muchos de los ámbitos de nuestra cotidianeidad.

En apenas una semana, ya se ha registrado al menos una decena de asesinatos en diversos puntos del estado, siguen apareciendo en redes sociales las solicitudes para buscar a personas que fueron desaparecidas, y nos seguimos enterando de la cantidad de jóvenes que son detenidos portando armas y drogas, lo que da cuenta de qué tamaño es el problemón de la inseguridad aquí y en china. Amargo inicio por sangriento.

En cuanto a la economía familiar, luego del desaguisado de que no llegaban los recursos para los universitarios, y la bronca del magisterio zacatecano, este inicio de año ha traído consigo también un montón de sorpresas… al momento de llegar a las cajas de las oficinas recaudadoras. No son pocos los que, con amargura, se dan cuenta de que muchas promesas se hicieron ceniza, y tienen que desembolsar fuertes cantidades de dinero en impuestos que sólo cambiaron de nombre. Amargo por carencias.

Quienes también esperaban recibir el año nuevo con una baja en los precios de los combustibles, no sólo se toparon con que la “disminución” es apenas marginal, sino que además en varios estados del país la gasolina escasea, que porque ahora tienen que llevarla en pipas y no por oleoductos, a fin de evitar el robo de combustibles.

Y si a eso le agregamos las declaraciones de los funcionarios federales, como la del secretario Urzúa que dijo que “no es gasolinazo porque no suben los precios en términos reales, sólo sube el precio, pero no sube más allá de lo que sube…”, pues entonces la incertidumbre se convierte poco a poco en pavor, pánico. Amargo por el desencanto.

Bueno, pero ¿acaso no hay nada de qué congratularse y ponerse de buenas en este inicio de ciclo anual? Pues sí. Por un lado, hay que congratularse de que aquí seguimos y de que, cada quien desde su propia trinchera, bien o mal, tenemos la oportunidad de expresar (todavía) nuestras ideas a pesar de que no coincidamos con las de quienes están al frente de las instituciones del país.

Hay que congratularse y poner todo el entusiasmo, porque existe siempre la oportunidad de mejorar tanto en nuestra vida personal como en el rumbo de nuestro país, siempre que hagamos lo que nos corresponde, sea uno estudiante, o profesionista, o burócrata. De los políticos, luego hablamos.

Y en fin, siempre habrá que congratularnos de que día con día se levanta uno con la esperanza (ahí sí) de que quizás ese día nuestros gobernantes entrarán en razón, dejarán a un lado el egocentrismo, el protagonismo, la ambición desmedida y la soberbia, y se someterán tanto al imperio de la ley como al sentido común y la búsqueda del bien de todos nosotros. O qué, ¿está mal tener esa esperanza? Por lo pronto, gracias por seguir a nuestro lado, y aquí le espero mañana en estas mismas líneas, para iniciar este 2019 con todas las ganas.


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