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MÉXICO.- Lo peor que le puede ocurrir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) es una fractura interna por la elección de su nuevo Presidente, afirmó Sergio López Ayllón, director del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

«Los Ministros tendrán que encontrar un mecanismo que permita que el que gane, gane bien, y que el que pierda no salga lastimado para mantener la institucionalidad del Poder Judicial. Lo peor que le podría pasar al Poder Judicial es una fractura interna. Yo confío en que los Ministros tendrán esta capacidad de dialogar, de ponerse de acuerdo y de encontrar cuál es el Presidente que requieren en este momento», expresó.

En entrevista con Grupo Reforma, López Ayllón advirtió que en caso de que ocurra una fractura interna entre los Ministros, las decisiones de la SCJN podrían polarizarse.

– Llegado el caso que no se diera esta cohesión en la elección del Presidente, ¿qué temes con una fractura?

Temo una polarización en las posiciones de los Ministros que no permita, por un lado, llevar este proceso de cambio interno en las diferentes vertientes que tiene y que también polarice las decisiones que va tener que tomar la Corte porque ante un escenario de cambio constitucional y legal importante, tendría que haber un espacio construido donde no hubiera estos pleitos que vemos por ejemplo,en el Tribunal Electoral, porque necesitamos una Corte sólida.

No cohesionada en las decisiones sino con capacidad de diálogo, respeto y de encontrar los consensos que permiten las decisiones. Se trata de lograr un diálogo constructivo que permita consolidar la democracia en el País.

– ¿Tienes tú un candidato?
A mí me gustaría que fuera un candidato no del Poder Judicial, externo.

– ¿Por qué no estás de acuerdo con el proceso de selección del nuevo Ministro?
No me gusta el proceso de designación del Ministro de la Corte porque es un cargo de enorme importancia que hecho con el desaseo que se ha hecho, no contribuye a fortalecer a la institución. No se hace fast track, esos procedimientos requieren un examen mesurado, público de los candidatos. Requiere una ponderación y una argumentación tanto desde el Presidente que envía las ternas como del razonamiento del Senado. Ayer (lunes) comparecen, les dan escasas tres horas, y en la noche citan para un dictamen que es un copy paste de tres líneas.

Me parece que el proceso de designación del Ministro de la Corte es muy serio, van a ocupar la posición por 15 años y más allá de las afinidades ideológicas, lo que se requiere es un escrutinio muy estricto de los candidatos que permitiera justificar la designación o no designación.

– ¿Tu observación es al mecanismo de designación?, no sólo por esta terna…
Yo tendría críticas al mecanismo pero se puede hacer y se había venido haciendo cada vez mejor. No bien, mejor. Ahora retrocedimos mucho en el procedimiento de designación. No estoy hablando de los candidatos, estoy hablando del procedimiento.

– Ya se fue de vacaciones la Suprema Corte pero se mantiene el litigio con el Poder Judicial en relación con la reforma del propio Poder Judicial. ¿Cuál es tu parecer sobre lo que estamos viendo?
Estamos viviendo un mecanismo de control constitucional, la acción de inconstitucionalidad que interpuso la CNDH y los senadores respecto de un tema que el Poder Judicial es juez y parte porque afecta o podría tener efectos sobre la operación del Poder Judicial. Esto ha generado esta situación de conflicto, de tensión, en lo que debería ser una posibilidad de tener un diálogo sensato y racional sobre las implicaciones de las disposiciones que ya existen en la constitución y que marcan que ningún funcionario puede ganar más que el Presidente de la República, pero esa es una parte de la historia.
La misma Constitución dice que a los jueces, a los ministros y a los magistrados no se les puede reducir su sueldo durante su encargo y la constitución también dice que la remuneración de los servidores públicos tiene que ser equitativa y proporcional a sus responsabilidades.
La tarea de la Corte en esta controversia, tendría que ser armonizar todas estas disposiciones y dejar una vía clara trazada de cuál debe ser la ruta para establecer los salarios de los servidores públicos.

– ¿Pareciera que han reducido la independencia y la soberanía de los impartidores de justicia a su sueldo?
Es correcto. El salario no es la única garantía de independencia judicial, es una construcción mucho más compleja que tiene que ver con la carrera judicial, con los presupuestos generales y con la rendición de cuentas del propio Poder Judicial.
El Poder Judicial requiere una reforma que le permita cumplir mejor su función y no podemos reducir la independencia judicial a la no reducción de sueldos.

– ¿Cuáles serían los ejes de esa reforma que tú adviertes que requiere el Poder Judicial?
Requiere fundamentalmente un rediseño de la carrera judicial para tener todavía mejores jueces, requiere de sus niveles de ingresos y remuneraciones, mejor calidad en el servicio de justicia que se está impartiendo y requiere una comprensión profunda de cuál es la función del Poder Judicial en una democracia que pasa por un proceso de transformación como el que estamos viviendo.


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