Ricardo Monreal Ávila
Ricardo Monreal Ávila

Los jueces y magistrados mexicanos son los mejor pagados del mundo.

Las remuneraciones regulares de un juez de distrito se integran de la siguiente forma: sueldo tabular 192 mil 157 pesos, prestaciones de ley 34 mil 613, pago por riesgo 53 mil 695, seguros a la persona 5 mil 796, fondos de ahorro 25 mil 470, seguridad social 6 mil 442. Total mensual: 318 mil 173 pesos.

Las percepciones de un magistrado de circuito son las siguientes: sueldo tabular 212 mil 340 pesos, prestaciones de ley 38 mil 425, pago por riesgo 60 mil 188, seguros a la persona 5 mil 945, fondos de ahorro 28 mil 369, seguridad social 6 mil 442. Total mensual: 351 mil 709 pesos.

Además de estos ingresos fijos, los funcionarios judiciales federales cuentan con otras prestaciones y apoyos, derivados del rubro de Condiciones de Trabajo, que contempla servicios de comunicación móvil, gastos de alimentación, vales de gasolina y servicios médicos, por citar algunos, que sumados a las remuneraciones promedian los 4 millones de pesos anuales.

¿Cuánto perciben los jueces en otras democracias y cuál es su desempeño en términos de combatir la impunidad?

En Reino Unido, el presidente de la Corte recibe un sueldo mensual equivalente a 468,000 pesos mexicanos (septiembre de 2018), mientras que los ministros asociados, 453,000 pesos. El índice de impunidad en esa nación es de 49.12 (bajo), de acuerdo con el Índice Global de Impunidad 2017 del Centro de Estudios sobre Impunidad y Justicia, de la Universidad de las Américas Puebla.

En Estados Unidos de América el presidente de la Corte percibe el equivalente a 422,000 pesos por mes, mientras que los ministros asociados, 404,000 pesos. El índice de impunidad de EUA es de 64.78 (medio alto).

Francia paga a sus ministros de justicia 245,000 pesos mensuales. El índice francés de impunidad es de 56.27 (medio).

Los ministros mexicanos reciben en promedio 600,000 pesos mensuales. El índice de impunidad en el país es de 69.21 (muy alto), sólo superado por Filipinas, India y Camerún (IGI 2017).

Así podríamos continuar por 60 países más.

¿Qué nos revela este contraste? Por un lado, que la justicia mexicana es “cara y mala”, como lo verbaliza el ciudadano de a pie en cualquier medición de opinión pública y, por el otro, que es un sofisma que la independencia judicial se garantice con sueldos altos para jueces y magistrados.

 

El tema del “ingreso justo” (y su no reducción) es, ciertamente, una de las garantías para asegurar independencia judicial, junto con la selección, la profesionalización, la inmunidad y la inamovilidad de los jueces.

Pero el autoasignarse remuneraciones altas no está en la esencia de la autonomía judicial, sobre todo cuando el Poder Legislativo tiene entre sus competencias exclusivas definir el presupuesto de los otros poderes, atendiendo el interés general y no el particular de alguno de ellos.

En un típico conflicto de interés en el que se es juez y parte, los magistrados defienden la no reducción de sus altos ingresos actuales. Algunos lo hacen, además, tomando una ventaja ilegal e ilegítima, al asesorar jurídicamente a los promoventes del recurso de inconstitucionalidad. Esta acción concertada colinda en la prevaricación.

 

Twitter y Facebook: @RicardoMonrealA


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