ENCANIJADA EDUCATIVA

Andan diciendo por ahí que en la Secretaría de Educación de Gema Mercado están preocupados y alterados, pues ya les avisaron que ¡no habrá aguinaldo este año para ellos, aunque su pago sea por obligación de ley! El caso es que no hay dinero y los ruegos del góber Tello nomás no rinden frutos. Pero quien dicen que anda que no la calienta ni el sol es una de las subsecretarias. Nadie dice su nombre, porque le tienen un pánico…

Cuentan que la funcionaria, al enterarse de que no habría aguinaldo, despotricó y maldijo a todo mundo (incluida su jefa, claro). De por sí, dicen que es prepotente y altanera, y que se siente más que la propia doctora Mercado. Así que en los pasillos de la Seduzac proponen que quienes no deberían recibir pago son los funcionarios de alto rango, pues el personal de base y de años en la dependencia no tiene la culpa de sus malas administraciones.

JEHÚ, EL CALLADO

Con la espada a medio desenvainar, cuentan que se apareció Alejandro Rivera Nieto, líder del pretendido sindicato alterno de burócratas (el Sitez), en el bonito foro que se hizo para celebrar el aniversario de Zacatecas como Ciudad Patrimonio, en el Teatro Calderón. Y que se le fue encima al secretario general de gobierno, Jehú Salas Dávila, porque no lo atiende desde hace un mes, y parece no querer recibirlos nunca.

Rivera Nieto le reclamó que a varios de sus seguidores, que ya deberían haber recibido la basificación, nomás no se las otorgan, a lo que Salas Dávila contestó, casi arremedando al góber, que “nada fuera de la ley”. Y entonces el líder le espetó que cómo era posible, pues, que en cambio hasta Pablo Pedroza tuviera “asesores” a los que pagan 60 mil pesos, por hacer nada. Jehú sólo contestó que “¡esos puestos los aprueba la Legislatura!” Y que se queda callado…

LOS DESPRECIÓ

Por cierto que en ese bonito foro de conmemoración se notó –y gacho– la ausencia del director de la Junta de Monumentos, Rafael Sánchez Presa, aun cuando se supone que esa instancia tiene relevancia al hablarse del Centro Histórico de la capital, su conservación y rescate permanente. O sea, que no se hubiera tratado de un “invitado externo”, ni al tema ni al trabajo.

¡Ah! Pero lo que cuentan las víboras chismosas, es que Sánchez Presa no asistió… pues porque simplemente no le dio su regalada gana, y no lo consideró un evento “digno” de su presencia. Incluso hasta cuentan que cuando le dejaron las invitaciones en la ventanilla de su oficina, nomás las agarró, la vio de reojo, y las echó al bote de la basura. ¡Mah! ¿Pos qué trae, o qué bicho le picó, o a quién le quiso hacer el desaire?

LOCO DE PODER

Según las malas lenguas, Sánchez Presa no le hizo el desaire a alguien en particular. Sino a todos, pues ya se supo que desde el más pequeño de sus colaboradores hasta los más cercanos, y a los ciudadanos que se acercan a la Junta, les da trato de capataz del siglo XVI: con la punta del pie y el desprecio a flor de labios. Bueno, y si alguien reclama, ¡pues lo corre! Ya van varios, dicen…

Desde dueños de fincas viejas hasta ex empleados de la Junta, aseguran que Sánchez Presa se siente el DUEÑO de la institución, quien pretende que todo se haga nomás a su contentillo y según sus deseos (que se traducen como órdenes), valiéndole un pepino las necesidades de los ciudadanos, pues sólo él decide cómo intervenir un inmueble. Como dicen por ahí en el rancho, todo indica que ya “se volvió loco de poder”. ¿Lo sabrá el góber Tello? ¡Ya díganle!


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