Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

ENCUENTROS CERCANOS (15)

Ésta es una de tantas historias de cómo los extraterrestres viven entre nosotros, esperando el día para conquistarnos; nomás no se ponen de acuerdo sobre el nombre del partido que van a fundar. Atención: Cualquier parecido con la realidad terrícola es simple coincidencia. Chale.

Eustolio y Honorio le ponen duro y bonito al arte de inflar mezcal zacatecano. “Te lo digo en serio, Honorio, me gusta tu hermana la Rufina. Quiero hacerla mi señora con todas las de la ley de los hombres y la de Dios. Es muy hacendosita y con esos cachetes coloradotes se ve bien chulota. Te digo algo acá en confianza: Ya estoy levantando una casita para cuando me dé el sí”. “Pero, ¿tú crees que mi hermana se va a fijar en un méndigo despachador de gasolina? Me caes bien, Honorio, eres buen cuate, pero mi hermana merece algo mejorcito. Tiene una enorme cantidad de admiradores que la buscan para hablarle de amores, pero ella ni caso les hace. Ella busca algo mejorcito”. “Sí, es muy méndiga tu hermana, Eustolio. Me consta. El día que la invité a cenar me hizo caras muy feas. Total, las enchiladas estaban buenas, no sé por qué andaba enojada. Y cuando le dije que me gustaba y que quería que fuera mi novia, nomás peló tremendos ojotes y se rio”. “Pues es que ella del Quinta Real para arriba”. “Pos sólo que de camarera juar, juar, juar”. “Serénate o te la parto”.

Mientras Honorio y Eustolio discuten, los venusinos le entran con fe a la magna. “Uta qué rica está esta madre. Ya me eché dos galones y ahora me está dando por cantar”. “Échate una de esas que parten el alma, una canción de los Altos de Venus, porque ahí vivimos los más machos del universo”. “Ajúa, méndigos ,ahí les va la perrona Si te vas a Marte, te la parto”. Los venusinos cantan tan bien afinados, que varias personas los acompañan en los coros. “Mi comandante, ¿no escucha usted que alguien canta una rola de los Altos de Venus? Se oye a lo lejos, pero según nuestro equipo de comunicación se acaba de confirmar que sí”. “A ver, ¿ya se comunicaron los méndigos que iban a investigar?”. “No, jefe”. “Pues vayan en chinga por ellos, a poco creen que estamos jugando”.

Salen de la nave dos venusinos jóvenes, miembros de la academia espacial de cadetes venusinos. “Ay méndigos, ya andan briagos. Rápido comunícate con el jefe e informa la situación. Mientras someto a estos hijos de su venusina”. “Serénate y vente a echar un fogonazo de premium, pura pechuga de ángel”. “Lo siento, pero tengo órdenes del comandante. Así que jálenle o los desintegro, según el artículo 43 del reglamento”. “Uy sí, te desintegro. A mí me la persignas méndigo fifí”. Se ve un gran resplandor verde. La gente se queda sorprendida mirando el cielo y sigue con su plática esperando se reinicie la venta de gasolina. “Así es, comandante. Los miembros de la misión dijeron muchas cosas de usted que por pudor no quiero repetir, pero lo acusaron de enriquecimiento ilícito y de tener acciones de una compañía en Venus que le vende combustible al gobierno. Además, hablaron feo de su jefecita”. “Bien hecho, cadete, por haber cumplido con su deber queda ascendido a cadete de primera. Alguna otra información sobre la falta de combustible”. “Señor, están esperando que baje el precio de los combustibles, porque así lo ofreció el nuevo líder de este lugar. Si me permite, creo que debemos de investigar en la ciudad de qué se trata eso de la Cuarta Transformación”. “Muy bien, muchachito. Le encomiendo esta misión. Vaya en chinga y me investiga qué se traen. La invasión de este planeta globero no puede esperar”.

El cadete de primera es enviado a investigar qué cosa es eso de la Cuarta Transformación. El comandante ha informado al emperador venusino de los problemas a los que se han enfrentado y pone un plazo para tener el informe. “En chinga quiero saber qué se traen en ese planeta bicicletero. La invasión está cerca, serán nuestros esclavos y la gloria de Venus brillará más allá de las galaxias”. El comandante suda frío y tiembla. “Ya pasó mucho tiempo y ya no tengo excusas. Pinche emperador me va a expropiar lo bien ganado y seguro me desintegra el méndigo. ¿Algún indicio del paradero del cadete?”. “¡Comandante, lo encontré!”. “¿Dónde está ese jijo de su bomba?”. “Mírelo. Está parado atrás del líder de este lugar tercermundista”. “¿Y qué jijos hace ahí?”. “Mandó un mensaje que dice: Comandante la mera neta aquí me quedo, este lugar está de pelos y ahora soy más famoso que usted y toda la bola de lambiscones que trae. Y mejor que se vaya o le vamos a dar su Cuarta Transformación por el trasero. Bye méndigos fifís. “Uyyy capaz y eso sea una super arma secreta. Como dijo mi abuela cuando andaba cursienta: ¡A CORRER!

¡LA CUARTA TRANSFORMACIÓN TE HACE CADETE FIFÍ!


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