Alberto Chiu
Alberto Chiu

Ayer por la noche, la oficina de Comunicación Social del gobierno del estado envió a los medios un boletín en el que, palabras más, palabras menos, se informa que el gobernador Alejandro Tello se reunió (en algún momento del día, se supone, porque no lo dice) con el Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa Macías.

En el boletín de marras se consigna que el gobernador Tello le dijo, de una y otra manera, lo que de sobra ya sabemos acá en el pueblo: que requiere al menos 750 millones de pesos para poder pagarle quincenas y prestaciones a un montón de maestros; que la UAZ necesita también recursos extraordinarios; y que su gobierno es bien aplicado en reducir el gasto y en la disciplina financiera que implementa.

Vamos, pues, que se deshizo en echarse porras para ver si convencía al tesorero nacional, al tiempo en que planteaba también que estamos en la calle de la amargura y sin remedio aparente. Hasta ahí, resumido, todo lo que dijo nuestro gobernador.

¿Y qué le respondió el secretario Urzúa? Pues vaya usted a saber, porque en el mismo comunicado oficial no se comunica ni una palabra de cualquier cosa que haya dicho, o intentado decir, o insinuado siquiera, el funcionario federal. Ni una palabra de si hay esperanzas (que no sean las del gobernador, claro), o si se prevé que a Andrés Manuel López Obrador se le ablande el corazón… o si de plano no hay manera de convencer a nadie y tendremos que aguantarnos a pedir adelanto de participaciones o un préstamo bancario.

Fue pues, el nocturnal boletín, una muestra hermosa de cómo hablar y hablar… poner palabra tras palabra, sin comunicar una idea nueva, distinta, esperanzadora o aclaratoria, sobre la posición del gobierno federal. Lo único que reveló el gobernador es que entre hoy y mañana habrá una respuesta.

A mí me hubiera gustado saber, por ejemplo, si el secretario Urzúa siquiera le prometió hablar con el Presidente de la República. O si lo consoló al tiempo de mandarlo con cajas destempladas. O si esgrimió alguna razón por la cual no quiera o no se pueda apoyar a Zacatecas. Pero no dice nada el documento. Sólo que “el gobernador dijo…”, “el gobernador destacó…”, “el gobernador explicó…”. El peor monumento a la personalidad que le puedan hacer a Alejandro Tello, borrando (en el propio boletín oficial) al funcionario federal. Peor aún: al que tiene la llave del cofre de los dineros.

Lamentablemente, ni es la primera vez que ocurre, ni será la última, seguramente. Pero esa estrategia de querer comunicar sin datos concretos, sin resoluciones, y sin todas las partes involucradas, atendiendo únicamente a la figura del gobernador, le hace más daño que ayudarle.

La única “aparición” de Urzúa Macías en el paquete informativo se redujo, por una política comunicacional ranchera y localista, a una foto. Y luego nos preguntamos por qué no los toman en serio…


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