Genaro Lozano
Genaro Lozano

El sexenio de AMLO apenas comienza, pero en tan sólo una semana ha mostrado dificultad de pasar del modo de campaña al modo gobierno. En ese tránsito, Andrés Manuel sigue recibiendo el aplauso fácil de su base, dividiendo a quienes votaron por él con algo de desconfianza y enfureciendo a quienes desde hace décadas se le oponen. Así son los liderazgos carismáticos y así inicia cualquier gobierno. Sin embargo, el arranque de la denominada 4T está lleno de paradojas. Van algunas.

La 4T empezó con 8 mujeres de 18 personas en el gabinete. Es casi paritario, la mayor presencia de secretarias en la historia, pero en las oficinas de la Presidencia no hay una sola mujer, es un club de Toby. Tampoco en el logo oficial del gobierno de México. Son sólo 5 hombres en la imagen institucional y el vocero se excusa alegando que “los símbolos no tienen género”. Paridad y patriarcado.

AMLO empuja la pacificación del país, su secretaria de Gobernación anuncia iniciativa para la regulación de las drogas, el encargado de Seguridad promete más prevención, el de Derechos Humanos asegura que no habrá más impunidad, mientras que en los foros de pacificación se ofrece “ni perdón ni olvido”. Sin embargo, el Congreso con mayoría de Morena se apresta a militarizar la Constitución, creando la Guardia Nacional sin un plan de salida para el Ejército, repitiendo el error de Calderón y de Peña. Paz y guerra.

López Obrador promete que su gobierno cuidará cada peso, que habrá austeridad, que reducirá los salarios de la burocracia y por ello el Presidente viaja en vuelos privados, abre Los Pinos, baja costos de seguridad, pero en la cancelación del NAIM de Texcoco se han perdido ya más de 6 mil millones de dólares, según cálculos; mientras que el IMCO afirma que se perderían hasta 120 mil millones de pesos. En estas páginas ya se ha referido a esto como un Fobaproa. Austeridad y derroche.

El Presidente defiende la democracia y promueve la legitimidad de su voto. Promete apego a la Constitución, calma las aguas al decir que no buscará la reelección y que respetará la separación de poderes, pero manda súperdelegados a los estados, con el ánimo de vigilar que no haya corrupción, pero también para supervisar a los gobernadores, quienes ya lo acusan de intromisión en la soberanía estatal y pone a actuar los contrapesos del sistema al confrontar al Judicial con el tema de los salarios. Pesos y contrapesos.

Andrés Manuel pide una renovación moral del país, promete cero tolerancia a la corrupción, afirma tener los perfiles más honestos en su gabinete, dice que con el ejemplo se terminará la corrupción, pero ofrece un borrón y cuenta nueva a los ex presidentes y a sus colaboradores, mientras que Morena ya cuida a Manuel Velasco desde el Senado. Peña y la mayoría de su gabinete han de estar durmiendo muy bien. Legalidad e impunidad.

James Madison escribió “si los hombres fueran ángeles, no se necesitarían gobiernos. Si los ángeles gobernaran, saldrían sobrando las contralorías externas que las internas del gobierno”. Y para los más duros simpatizantes de Andrés Manuel, esto ya parece ser un hecho consumado. Cualquier cosa que anuncie el “amado líder” está bien. Los más convencidos, los ahora servidores públicos y quienes siguen buscando trabajo ahí están prontos para justificar las paradojas. En contraste, cualquier crítica es atacada como conservadora, de ultraderecha, de un periodista chayotero o de un clasista enojado porque ganaron los de abajo.

Esas son algunas de las paradojas de la 4T. Habrá que ver hacia dónde se encaminan en el mediano plazo y aguantar el ruido de las redes y de quienes no entienden que haber votado por AMLO no significa justificarle todo, por el contrario, significa exigirle más porque prometió ser distinto y porque a la izquierda desde la derecha se le debe exigir y desde la izquierda también y mucho más.

@genarolozano

 

ÁTICO

Paridad y patriarcado, paz y guerra, legalidad e impunidad son parte de las paradojas en el arranque de la 4T.


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