Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

ENCUENTROS CERCANOS (14)

Ésta es una de tantas historias, de cómo los extraterrestres viven entre nosotros, esperando el día para conquistarnos; nomás no se ponen de acuerdo sobre el nombre del partido que van a fundar. Atención: Cualquier parecido con la realidad terrícola, es simple coincidencia. Chale.

“Ya viste, Honorio, qué troca tan grandota”. “Ah, chingá, y no tiene llantas, Eustolio. A de ser de esas trocas nuevas que llegan de China”. “Pos se me hace que el que la trae se va a aventar con una buena propinota”. Lo que Honorio y Eustolio, despachadores de la gasolinera “El Atraco”, de la carretera Zacatecas-Saltillo, desconocen es que no se trata de un tractocamión, sino de una nave espacial, conducida por una expedición venusina, a la que se le acabó el combustible. “Comandante, Bórax, ya nomás traemos el puro olor. ¿Usted cree que el combustible terrícola sea el que necesita esta nave de Cuarta Generación?”. “Pos sepa la chingada, pero no podemos quedarnos tirados así porque sí. Se entera el emperador y nos desintegra en el acto. Así que el que vaya de chismoso le rompo su mandarina en gajos. ¿Quedó claro, méndigos?”. “Como el agua, jefazo”.

Los venusinos no asoman las narices, mientras se la pasan formados en la estación. Transcurridas seis horas terrestres el comandante ordena se vaya a investigar qué pasa. “Rapidito me informan porque no avanzan esas méndigas pulgas que están delante de nosotros. A ver ustedes dos, échense un trago de líquido XR45, para entender el lenguaje y modismos de esos próximos esclavos. Una vez que sepan de qué se trata la demora, se regresan”. “¿La qué comandante?”. “El atraso babotas, porque se tardan. Uta madre, la escuela pública venusina está de la chingada. Y ahora que regresó la maestra H1N1 al sindicato parece que está peor. Cúchila a investigar, macuarros”. “Espérate deja le rompo su bomba, a mi nadie me dice macuarro”. “Ya no le busques, ya sabes que el comandante se pone así de mamila, cuando no se ha comido sus minoxtirux (una especie de dulce típico, muy popular en los Altos de Venus).

“Mientras esperamos aquí, ponte la radio a ver qué escuchamos”. Los venusinos aprovechan para escuchar música popular de su planeta, pero se quedan perplejos cuando captan la estación La Palmera Musical y oyen a los Ángeles Verdes. Rápido sacan unas botellas de licor y se ponen a bailar con singular alegría. Mientras los dos venusinos investigan qué pasa en la estación. “Oiga, joven, ¿Por qué no avanzan los muebles?”. “Uyyy, mi cuate, es que están esperando que dé la medianoche del día 1 de la 4T, que es el momento exacto en que bajará de precio la gasolina”. “Simón, carnales. Clarito lo prometió el presidente electo. Llegando baja la gas y vea cuánto méndigo avorazado se dejó venir para llenar sus tanques”. “¿Y que es eso de la 4T?”. “Ah chingá a poco no saben ¿pos de qué país vienen? Porque ustedes son turistas ¿verdad?”. Los dos venusinos se apartan hacia un lugar despoblado. “Oye, la verdad que no les entiendo nada a estos macuarros. ¿De qué hablan?”. “Y a mí porqué me preguntas si venimos juntos y de donde mismo. Mejor vamos a desintegrarlos”.

Honorio y Eustolio conversan. “Oye Honorio, a mí se me hace que esos méndigos son venusinos. ¿Les viste las antenas en la cabeza? Y te recae si me albureas”. “Afiguraciones tuyas Eustolio, se pusieron moco de gorila y se les paran los pelos. Aunque ese color azul está medio raro”. “¡No! Sí son venusinos. ¿Te acuerdas de mi hermana Romualda? Se fue con un güey igualito y dice que viven en Estados Unidos. Que el méndigo trabaja en la lechuga y que dependiendo del humor cambia de color. Además, dice que traga pura Maruchan”. “¿Qué hacemos?”. “Vamos a darles por su lado”. Los venusinos también conversan. “Esto está cabrón, si nos tardamos el comandante nos desintegra y si no le llevamos información también, debemos pensar en algo”. “Mira vamos a llevarnos un bote con una muestra del combustible para que lo analicen, así no quedamos mal”. El venusino lleva un garrafón con gasolina y aprovecha para echarse un trago. “Uta madre esto está de 100. Tiene cuerpo, sabor acirulado con esencia de tuna. Échame otro garrafón”. Mientras la fiesta está a todo lo que da en la nave, los venusinos expedicionarios, aprovechan para pistiar con los terrícolas”. Esta historia continuará…

¡EN VENUS YA VAN EN LA NONAGÉSIMA TRANSFORMACIÓN!


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